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Ronera San José: tradición y tecnología para engendrar un ron

Ronera San José: tradición y tecnología para engendrar un ron

Fotos: TTC

Un árbol centenario recibe a quienes llegan hasta el lugar que, desde hace más de una década, ve nacer cada día los rones añejos de la Marca Havana Club, especialmente el Havana Club Añejo 7 Años, símbolo de la marca.

Es el primer dato que cuenta la historia de este singular centro de producción que la prensa extranjera tuvo oportunidad de conocer en un recorrido organizado por Havana Club Internationl S.A.

Durante la visita El Maestro Ronero Asbel Morales y el director de Desarrollo de Mercados de la empresa, Sergio Valdés, explicaron las diferentes etapas productivas y las claves de El Ron de Cuba un producto único, especial, altamente demandado, que actualmente se exporta a más de 125 países.

La ronera está compuesta por cuatro plantas: fermentación y destilación: destilería donde se produce el aguardiente con una tecnología propia y única para el de Havana Club; la planta del vaciado de barriles, planta de mezclas –donde se hacen las bases de los rones-; y la planta de embotellado y entregas de producción tano para el consumo nacional como para la exportación.

Durante el año fiscal que terminó la empresa cerró con 4,7 millones de cajas de nueve litros –informó Sergio Valdés-, cifras que reafirman el posicionamiento de Havana Club como tercera marca de ron internacional a nivel mundial, ubicada, además en la posición 23 de todos los espirituosos internacionales.

El directivo calificó el posicionamiento como un gran resultado teniendo en cuenta que la empresa no tiene acceso al mercado norteamericano, que acapara alrededor del 40% del mercado internacional de los rones Premium.

La marca se vende fundamentalmente en territorio europeo, seguido de América y Asia, un mercado todavía en desarrollo, aunque se reportan crecimientos importantes cercanos a un 20%.

En una detallada descripción del proceso productivo del ron Havana Club, el maestro Asbel Morales explicó que tiene como origen la melaza de la caña de azúcar que se cultiva en Cuba.

Entonces comienza la labor en la Ronera. En la destilería se produce el aguardiente con un nivel de alcohol de entre 74 y 76 % con una composición aromática muy bien definida, potente, fuerte, tanto en aroma como en el por ciento alcohólico. De acuerdo con el Maestro ronero es donde nace el alma del Havana Club.

¿La diferencia con otros procesos de fermentación y destilación? En el primero, para el Havana Club se utiliza un tipo particular de levadura; luego, para la destilación se emplea un tipo único de columna hecha de cobre y un sistema de destilación continua.

El próximo paso es añejar ese aguardiente en barriles de roble blanco, un proceso prolongado y complejo que garantiza los complementos de aroma y sabor presentes en los rones Havana Club.

Una técnica netamente sensorial permite saber si el aguardiente obtenido está listo para ser añejado. Explica el Maestro que se frota en las manos y debe tener una fina capa de grasa, pero solo los especialistas conocen el equilibrio perfecto que garantizará la excelencia del ron añejo.

Dos años es el tiempo mínimo de añejamiento que establece la marca (…) buscando también mantener un top de calidad en estos rones que vendrán luego de este proceso y ese aguardiente estará listo para comenzar las mezclas de rones que puedan completar un proceso de añejamiento después de la purificación con carbón”.

Una cuidadosa selección de los tipos de barriles que van a “guardar” el aguardiente y que le aportan al ron un color natural.

No en vano el Maestro asegura “Havana Club se caracteriza por un proceso de mezclas y añejamientos” que –explica- se realizan de manera escalonada.

La cantidad de años que permanece el aguardiente en un barril depende del tipo de ron que se quiera obtener, no hay límite, es el Maestro ronero quien maneja ese tiempo.

Muchas veces, como es el caso del icónico Havana Club Añejo 7 Años, una parte de la mezcla empleada en un ron regresa al barril y continúa su envejecimiento para luego formar parte de una nueva mezcla. Se trata entonces de un añejamiento continuo, otra exclusividad de la marca, técnica que permite la existencia de bases muy viejas, una fortaleza para la creación.

Vale resaltar que en las naves de añejamiento no existe ningún acondicionamiento artificial para regular valores de temperatura y humedad.

Listo para el mercado

En la planta de embotellamiento la Ronera San José cuenta con dos líneas: una estándar para los grandes volúmenes de producción; una semi-automática para los rones ultra Premium.

Explicó Asbel Morales que todas las maquinarias son de tecnología de punta, con una capacidad de producción de entre ocho mil y diez mil botellas por hora.

La magia se completa entonces y el Havana Club viste sus mejores galas. Es hora de dejar su casa, la Ronera lo despide orgullosa, segura de que deslumbrará al mundo con su extraordinario sabor a Cuba.

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