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Fusterlandia, el barrio cubano donde se mezclan arte urbano y mar

Fusterlandia, Cuba

Fusterlandia es un barrio único de Cuba, cubierto de buen arte naif con influencias de Gaudí, y enclavado muy cerca del mar. Foto: Deposit fotos

Cubierto de color y mar, Fusterlandia es un barrio demasiado peculiar en la localidad costera de Jaimanitas, a las afueras de La Habana.

Sus murales de mosaico que cubren fachadas de casas, paradas de bus, y hasta la clínica local, hacen del sitio la comunidad marítima más pintoresca de la zona, pero también un sitio para el arte al aire libre que no deja decepcionado al visitante amante de las artes plásticas.

Bajo el sol de verano de la costa, brilla con el resplandor de la cerámica una amalgama entre arte urbano, naíf, mosaico, estatuaria y monumento, en el que desde el primer vistazo el visitante entrenado siente la marcada influencia de Gaudí.

Este enclave habanero fue bautizado popularmente como Fusterlandia, una mezcla entre el apellido del artista cubano que le dio vida, José Antonio Rodríguez Fuster, y la palabra inglesa land, tierra.

Fusterlandia también es conocido como Casa Fuster, ya que el artista tiene su hogar y su estudio en el propio barrio, cubierta del mismo manto de arte y color que baña toda la comunidad.

Precisamente este proyecto comunitario tuvo su origen en el propio estudio del artista, pero rápidamente los mosaicos salieron de la casa para invadir los hogares de los vecinos, cual fachadas de lienzo, hasta abarcar todos los rincones de la zona con poesía y plástica, en una combinación que completan las olas cercanas del mar.

Fusterlandia, Cuba

Homenaje a Frida Kahlo en un rincón de Fusterlandia, Jaimanitas. Foto: Pixabay

El pintor, grabador y ceramista cubano tras este proyecto no solo se ha inspirado en la obra de Gaudí, sino que también combina influencias de artistas como Picasso o Dubuffet, entre otros, cuenta el sitio worldpanorama.

Como valor agregado, en los diferentes rincones de Fusterlandia podemos encontrar contribuciones de otros artistas cubanos como Fabelo, Kacho, entre otros, que han dejado alguna loza de cerámica con estampas plásticas de diverso tema.

Por su parte, las temáticas y diseños de cada mural son de lo más variado que se pueda imaginar: pasajes de la historia cubana reciente, como un mosaico del yate Granma y su tripulación revolucionaria, se entremezclan con figuras latinoamericanas de las artes y la Historia en general, y frases célebres del apóstol cubano, José Martí, de autores como Ernest Hemingway o Alejo Carpentier, pensamientos sueltos del propio artista o simplemente de la savia popular, pueblan las paredes brillantes.

No faltan los motivos sencillos que aluden a la flora cubana, como palmeras y mariposas blancas, la flor nacional de la Isla.

Además, el arte urbano de Fuster ha convertido lo que solía ser una comunidad económicamente discreta en sitio de visita obligada para turistas amantes de arte y el mar, como una muestra del mejor turismo sostenible de desarrollo local.

Caminar por Fusterlandia después o antes de un baño en las cercanas playas de Jaimanitas le proporcionan al alma dos componentes del espíritu de la Isla caribeña: buen arte y destino de sol y playa, todo en un solo barrio, único y espectacular.

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