Especial TTC – Vieques, la isla donde la naturaleza y la historia conviven en armonía

Por: José Luis Perelló

En la Isla de Vieques, su legado militar y el renacimiento ecológico invitan a descubrir un rincón de Puerto Rico. Es una isla-municipio del mar Caribe que forma parte del archipiélago boricua, en el noreste del Caribe, integrando parte de un conjunto de islas conocido a veces como las Islas Vírgenes Españolas. La isla está localizada a diez kilómetros al sureste de Puerto Rico y a catorce al sur de la isla de Culebra, que también es parte de Puerto Rico.

La palabra Vieques se deriva del taíno y significa «tierra pequeña». Tambien se considera que proviene de Bieque, cacique taíno que habitaba la isla. Los colonos ingleses de las islas vecinas llamaban a Vieques «Crab Island» por la abundancia de cangrejos. Sin embargo, Vieques apareció por primera vez en los mapas en 1527 con su nombre actual.

Domina el paisaje el Monte del Pirata (301 m), al oeste, y el Cerro Matías (138 m), al este. Rodeando las montañas centrales, pueblan la costa extensas lagunas y pantanos de mangle, así como arrecifes de coral.

Los primeros pobladores de la isla fueron los taínos. Y los primeros colonos en llegar fueron franceses, a pesar de que el rey de España consideraba la isla como parte de sus dominios, por lo que los franceses fueron expulsados hacia 1647.

Posteriormente llegaron los ingleses, quienes construyeron un fuerte; pero en 1718 estos también fueron expulsados de la isla. España ordenó la construcción de un fortín para proteger el territorio ante las reclamaciones de otras naciones europeas. En 1843, se fundó el pueblo de Isabel II actual barrio capital de Vieques.

Vieques emerge como uno de los secretos mejor guardados de Puerto Rico, cautivando a quienes buscan playas vírgenes y naturaleza en estado puro. A diferencia de los clásicos destinos turísticos caribeños repletos de grandes hoteles, esta isla ha preservado una esencia única, donde la biodiversidad y la historia se entrelazan para ofrecer una experiencia inolvidable.

Conocida también como la Isla Nena, Vieques cuenta con alrededor de 33 kilómetros de largo por 7 de ancho, lo que permiten recorrerla en poco tiempo, pero su riqueza natural y cultural exige una estadía pausada. La historia de Vieques está marcada por un capítulo decisivo: hasta 2003, en gran parte de su territorio se ubicó la base militar de la Marina de Estados Unidos. Luego, el territorio fue convertido, en gran medida, en un refugio de vida silvestre protegido.

Según el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos, este proceso permitió que «la naturaleza recupere su esplendor original» y que las playas permanezcan libres de edificaciones masivas y de grandes resorts turísticos, lo que hoy constituye uno de los principales atractivos del lugar.

Lo que distingue a Vieques de otros destinos caribeños es su asombrosa biodiversidad. El Refugio Nacional de Vida Silvestre de Vieques, gestionado por el servicio de parques estadounidense, es el más diverso de la región y abarca lagunas de manglares, arrecifes de coral y una amplia variedad de aves marinas. De acuerdo con la organización Caribbean Conservation, el refugio alberga más de 190 especies de aves, así como tortugas marinas y manatíes.

Uno de los fenómenos naturales más impresionantes de Vieques es Mosquito Bay, catalogada por el Libro Guinness de los Récords como «la bahía bioluminiscente más brillante del mundo». Este espectáculo se debe a la presencia de dinoflagelados, microorganismos que emiten una luz azul verdosa al ser agitados, generando un brillo que transforma las noches en un escenario casi sobrenatural. «La experiencia de remar bajo un cielo estrellado mientras el agua se ilumina a tu paso es incomparable», comentó un guía local citado por medio especializado National Geographic.

El paisaje de Vieques se completa con la presencia de caballos semi-salvajes, descendientes de aquellos que antiguamente utilizaban los campesinos de la isla. Estos animales deambulan libremente por calles, playas y campos, convirtiéndose en parte de la cultura cotidiana. Para los habitantes locales, los caballos son símbolo de identidad y libertad; para el visitante, un recordatorio de la armonía entre la vida silvestre y la comunidad.

Las playas de Vieques, de arenas blancas y aguas cristalinas, son otro motivo de asombro; destacándose Playa Caracas y Playa La Chiva, cuyos nombres en inglés, Red Beach y Blue Beach, respectivamente, provienen de los códigos que la marina estadounidense empleaba durante su presencia en la isla. Ambas figuran en rankings mundiales por su belleza y tranquilidad. Según Lonely Planet «Vieques es uno de los últimos paraísos auténticos del Caribe, con playas que aún conservan un aire de descubrimiento».

A pesar de su pequeño tamaño, Vieques cuenta con alrededor de 8.000 habitantes, concentrados principalmente en dos localidades: Isabel Segunda, al norte, y Esperanza, al sur. La vida transcurre a un ritmo pausado, en contraste con el bullicio de la isla principal de Puerto Rico. En Vieques, la mayoría de los residentes participa activamente en la conservación del entorno y en el desarrollo de un turismo sostenible.

La transportación se realiza por ferris diarios desde el municipio de Ceiba y vuelos cortos desde San Juan, la capital puertorriqueña, que permiten un acceso rápido y seguro. Una vez en la isla, los visitantes pueden alquilar bicicletas, jeeps o simplemente caminar para descubrir playas desiertas y senderos ecológicos.

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