Panamá Viejo: un artificio de historia, arquitectura y mestizaje
Panamá Viejo es síntesis de esa paradoja latinoamericana que son las capas de tiempos entremezcladas; un destino donde arquitectura colonial e historia van de la mano con la modernidad


Y tal vez fue ese esplendor el que obnubiló al pirata más famoso de la época a dejar en este espacio su huella de saqueo y de influjo inglés. Henry Morgan atacaba la urbanidad sin misericordia en 1671, pero le regalaba otra capa de historia: la obligaba a replegarse desplazándose diez kilómetros más lejos de la costa, y el viejo asentamiento quedaba "olvidado" para sumar el último elemento de exclusividad de esta ciudad colonial que pervive hoy: el misterio de haber sido una ciudad abandonada.
Para suerte nuestra y de los viajeros más exigentes, el Patronato de Panamá Viejo, que es una exitosa combinación de agentes como el Club Cívico Kiwanis, Banistmo y entes gubernamentales como el Ministerio de Cultura (MiCultura) y la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP) han empeñado su esfuerzo en hacerla más visible y viva cada vez, conservando el hálito de ciudad "olvidada" al par de su actual naturaleza cosmopolita.Tiene edificios que reciben al visitante con una librería comercial, que alberga oficinas administrativas y salones de exhibiciones. Más cerca de la torre está un centro de visitantes donde podrá conocer todo lo relacionado a este valioso punto turístico.
Con los años, Panamá Viejo se ha convertido en un laboratorio arqueológico que ha logrado adiestrar a profesionales y ha permitido grandes hallazgos pues con sus excavaciones científicas, parte del pasado precolombino y colonial, ha emergido para el beneficio de la historia y la educación .
Visitar el Conjunto Monumental Histórico de Panamá Viejo es tradicional para todos los estudiantes locales y extranjeros. Una valiosa colección de arte religioso de las iglesias de la ciudad asombra.
Junto a ello, la revitalización de las viejas iglesias, con los mismos nombres de antaño, causan especial interés. No es común la reunión de trasiego moderno con la simplicidad de los monjes y sus rezos, junto a arquitectura monumental. Otro de los mayores atractivos es la vista aerea de todo el conjunto urbano desde el torreón que se conserva, abierto hasta las nueve de la noche para recibir a los visitantes más curiosos. Para quienes prefieran mirar desde abajo, estarán esperando también arcos y arbotantes, trazados románicos de edificios que guardan historias románticas y mundanas, de guerras y amor, de mezcla americana y católica. Panamá Viejo es acaso la síntesis de esa paradoja latinoamericana que son las capas de tiempos entremezcladas entre sí. Un destino, sin dudas, muy poco trillado.