Especial TTC: La Joya de Ceren en el Valle de Zapotitan

Por: José Luis Perelló

Este sitio declarado Patrimonio de la Humanidad en 1993, fue descubierto en 1976 a treinta y seis kilómetros de San Salvador, en la región centroccidental de El Salvador, concretamente dentro del Valle de Zapotitán, considerada la zona arqueológica más importante de Mesoamérica.

El sitio resguarda un poblado prehispánico llamado Pompeya de América, por haber sido sepultado en la erupción del volcán Loma Caldera en el año 650 de nuestra era y explorarlo significa poder conocer de cerca la vida cotidiana del pueblo maya que vivió en la zona en el siglo VII, en el periodo Clásico Tardío, además de sus costumbres, su religión y sus hábitos alimenticios. Debido a ello, las estructuras del sitio se conservaron significativamente, lo que permite apreciar la vida cotidiana de un pueblo maya agricultor de hace 1350 años, uno de los pocos conocidos en El Salvador.

Joya de Ceren fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por ser el único lugar en toda la cultura maya donde se puede apreciar el estilo de vida de los ancestrales habitantes precolombinos. Muy cerca se encuentra el sitio ceremonial de San Andrés que fue habitado por los Mayas entre los años 600 y 900 de nuestra era, allí se pueden ver varias pirámides y restos. Otros sitios arqueológicos son Tazumal, Casa Blanca que se encuentran en Santa Ana y Cihuatan cerca de Suchitoto.

Si bien en un principio se consideraba que todo el valle había sido abandonado hasta varios siglos después de la erupción, las investigaciones de Akira Ichikawa mostraron que la recuperación fue inmediata, debido entre otras cosas, a que en algunos lugares como San Andrés, los grupos cerámicos de antes de la erupción (como los grupos Guazapa, Chilanga y Huiscoyol) continuaban después de esta.

Para ese momento en el valle de Zapotitan estaba surgiendo como centro rector San Andrés, a la vez que todos los sitios se veían influenciados por Copán (con quién Joya de Cerén comparte muchas similitudes domésticas y espaciales). Arqueológicamente la cultura material del sitio corresponde a las fases Xocco (400 a 600 d. C.) y Payu (600 a 900 d. C.)

El nuevo poblado de Joya de Cerén, situado a menos de un kilómetro de distancia de las estructuras descubiertas, está conformado en su mayoría por campesinos que cultivan sus propias parcelas, utilizando casi las mismas técnicas rudimentarias de los antiguos habitantes del destruido pueblo de Joya de Cerén. En la actualidad dichos habitantes se han convertido en grandes colaboradores de las excavaciones y del enfrentamiento a los múltiples problemas en la conservación del sitio.

Las estructuras al ser de tierra compactada, pierden y ganan humedad fácilmente por capilaridad dentro de estas. La pérdida y aumento de agua debilita paulatinamente las estructuras debido a la aparición de sales minerales y microflora como musgos y líquenes o macroflora como helechos. Al estar todavía rodeadas por las cenizas del volcán Loma Caldera, y cubiertas por un techo de lámina, la cantidad de humedad que se genera es enorme, especialmente a pleno mediodía. Otras acciones como la erosión eólica desgastan las estructuras.

Desde finales del siglo XX, se comenzó a elaborar un plan de manejo entre Concultura y el Getty Conservation Institute de Los Ángeles. Este plan determina, por etapas, la mejor manera de conservar el sitio; sin embargo, muchas de las etapas conllevan una enorme inversión económica que sobrepasa el presupuesto dado.

La puesta en valor turístico como destino para los viajeros motivados por la naturaleza, la historia y la cultura, unido a un programa de manejo adecuado con participación de las entidades públicas y privadas, pudiera generar ingresos económicos para los trabajos de conservación y restauración.

Ferromar

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