Especial TTC: Haití en Fitur como destino cultural del Caribe

Por: José Luis Perelló

Haití. Foto: Pixabay/arsmj23

Después de diez años de ausencia, Haití retornó a la Feria Internacional de Turismo de Madrid (Fitur 2024) y, desde allí, su ministerio de Turismo envió un mensaje a los operadores internacionales, de que el país sigue siendo un destino caribeño que espera a turistas y potenciales inversores en este sector. Haití busca cambiar su imagen a través del turismo, desafiando la percepción de inestabilidad asociada a él. Menos conocido que otros destinos caribeños, el país ofrece atractivos como playas y en especial, un patrimonio cultural único.

La ministra de Turismo reconoció los problemas de estabilidad y seguridad que afectan a Haití, pero aseguró que el Gobierno se esfuerza para solucionarlos, para volver a insertarse al turismo, sobre todo como multidestino con otros países de la región, que están más estables en este momento. «Por supuesto que tenemos problemas como cualquier otro país, pero creemos que con el turismo, el desarrollo y la prosperidad son posibles, y el Gobierno está trabajando para restablecer la estabilidad y la seguridad», declaró la ministra en su presentación ante los asistentes a Fitur 2024.

La crisis de la COVID-19, la inestabilidad política, la inseguridad y la proliferación de bandas armadas, que constituyen un impacto muy negativo e importante para la inversión privada en el país, han afectado gravemente al sector turístico haitiano. Según los datos publicados, este refleja un descenso de más del 70 por ciento en los últimos seis años.

Más allá de la zona más conocida para el turismo como destinos de sol y playas, el resto de Haití cuenta con monumentos históricos, cultura y naturaleza, situadas en zonas seguras y con un aeropuerto internacional en su capital, Puerto Príncipe. La antigua ciudadela Laferriere, el palacio Sans-Souci, ambos Patrimonio de la Humanidad, las cascadas azules, playas como Labadee, parques naturales como Kay Piat y el carnaval, son parte de su oferta.

Ciudadela la ferrière. Foto: Pixabay/ janeb13

La Ciudadela de Laferrière es un ejemplo de que en América también hay elementos que se atribuyen al viejo continente, de una envergadura e importancia inimitables. Laferrière junto al Palacio de Sans Souci situado en el norte de Haití, fue declarado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1982.  Esta fortaleza, construida a principios del siglo XIX en la cima de la montaña Bonnet a L’Eveque, se considera la más grande de América, que en su día fue parte de un gran sistema de fortificaciones.

Símbolo de la independencia de Haití, fue levantada por más de 20.000 esclavos y se convirtió en una clave defensiva del recién nacido estado haitiano. La construcción se demoró 15 años y, como colofón, se equipó con 365 cañones y un gigantesco depósito de balas. Cada uno apuntaba a una zona, por lo que resultaba casi inexpugnable. Por ello, Francia firmó un tratado de paz en 1825 y nunca se disparó un proyectil con aquellos cañones que hoy se mantienen en la misma posición.

Sus murallas miden hasta 40 metros de alto y las más anchas tienen un grosor de 9 metros. En total, ocupa 10.000 metros cuadrados de terreno. Su interior presenta unas dimensiones igual de colosales, incluyendo mazmorras, baños, hornos de pan, una iglesia e incluso almacenes preparados para guardar agua y alimento para abastecer a 5.000 personas durante un año.

Cuenta la leyenda que una de las razones por las que sirvió tan bien de protección, fue que las fachadas estaban recubiertas de sangre animal, para atraer a los dioses vudú. Aunque parezca que el paso del tiempo ha sido el causante de su estado ruinoso, lo cierto es que como nunca se llegó a utilizar, tampoco se terminó de construir, por lo que la zona visitable da la sensación de haber sufrido las consecuencias de una guerra invisible.

Ferromar

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