Especial TTC: Fort Charlotte en San Vicente y las Granadinas

Por: José Luis Perelló

San Vicen­te, una de las últimas islas del Caribe en sucumbir al control europeo, con­serva una marcada in­fluencia indígena. Este territorio insular del sur del Caribe abarca una isla principal; y una cadena de 32 islas y cayos, en que solo nueve están habitadas. Con una superficie de 390 km2, está entre los países más pequeños del mundo, y uno de los territorios menos poblados.

La isla principal recibe pocos tu­ristas, pero resulta uno de los destinos más cautivadores de la re­gión. Su verde interior selvático es como un enorme jardín tropi­cal donde en el norte se alza el majes­tuoso volcán La Soufrière, el punto más alto, con su cima envuelta en nubes blancas; mientras en Kingstown, su capital, se encuentra Fort Charlotte uno de los atractivos urbanos más destacados.

Situado en colina de Berkshire al oeste de la ciudad, este fuerte histórico ofrece espectaculares vistas sobre la capital y la bahía. Construido en 1806, la fortaleza albergaba más de treinta cañones y está seleccionado junto a La Soufrière, entre los 34 sitios integrados en el Programa Transcultura de la UNESCO como Monumento del patrimonio cultural.

Un elemento común de las fortificaciones en el Caribe, es que son producto de siglos de evolución y, por ende, como parte de su evolución incluyen el contacto con comunidades y civilizaciones. Interpretar efectivamente un patrimonio es el resultado de conocer su significado, de ejercer la acción responsable de documentar lo que éste representa y significa, ello puede conseguirse por medio de la historia. Una interpretación efectiva se convierte entonces en un medio para proteger y mantener esos atributos universales de integridad, autenticidad, protección y gestión; para otorgarle un valor como atractivo y recurso turístico.

El Fuerte Charlotte, nombrado así en honor a la la reina Carlota, esposa del Rey Jorge III de Inglaterra, fue construido por los británicos entre 1763 y 1806. Entonces estuvo considerado el mayor de todos los puestos fortificados construidos por los británicos para proporcionar cobertura estratégica al puerto de Kingstown.

La edificación está situada en una colina a 200 metros justo al borde del mar, lo que ofrece espléndidas vistas al visitante y en algunas salas se muestran obras para la interpretación de la historia y la cultura del país. En su interior hay pinturas interesantes de la historia de los Caribes Negros en lo que solían ser las dependencias de los oficiales en el Fuerte. Allí resalta un grabado de Joseph Billinghurst (1800), con una imagen de Fort Charlotte en la isla de San Vicente.

En su apogeo, Fort Charlotte contaba con 34 piezas de artillería y cuarteles para albergar 600 hombres. Cabe señalar que la fortificación poseía, -además de las murallas principales y los cuarteles en la cima de la colina-, un puente levadizo ubicado a unos 250 metros aproximadamente debajo de la puerta de la ciudadela. Alrededor del área debajo del cuartel habían otras estructuras que formaban parte del fuerte. El deterioro natural y los huracanes han borrado muchos de los rastros de estas estructuras. En la actualidad, uno de los puntos clave de una visita al fuerte es la extraordinaria vista de Kingstown, Mt. St. Andrew, Ottley Hall y las Granadinas.

El Plan del Sistema de Parques Nacionales y Áreas Protegidas de San Vicente y las Granadinas contempla que el sitio del Fuerte Charlotte es un Hito Cultural de protección. Su designación como zona protegida tiene el objetivo de garantizar que las valiosas características históricas, tradicionales y culturales del lugar se conserven para las generaciones futuras. De este modo, los agentes nacionales de las Industrias Culturales y Creativas (ICC) podrían utilizar el Fuerte Charlotte como un espacio interactivo y moderno para crear arte, así como para mostrarlo a visitantes internacionales y nacionales.

Kingstown es una capital pequeña con gran atractivo, rodeando la bahía en la costa suroeste de San Vicente. El puerto hace una ciudad vibrante, edificios georgianos erguidos en las estrechas calles y un paseo marítimo que ofrece infinitas posibilidades para ir de compras, restaurantes y disfrutar de deportes acuáticos; dominado por la majestuosidad de Fort Charlotte.

Esta nación caribeña ofrece una fantástica combinación de aventuras en la selva tropical, submarinismo, playas de arena blanca, alojamientos y aventuras en yate o barco. Además de caminatas estupendas, en que se encuentran cascadas, enigmáticas tallas indíge­nas y baños en piscinas naturales. Tiene puertos llenos de yates, islas privadas elegantes y paisajes volcánicos. Los jardines crecen en las afueras de la capital, exuberantes, tranquilos y coloridos, y proporcionan un hogar para el pájaro nacional, el loro de San Vicente. San Vicente y las Granadinas se convierte en el destino caribeño ideal para viajeros independientes que desean huir de las aglome­raciones.

Ferromar

MÁS NOTICIAS

SUSCRÍBASE A NUESTRO BOLETÍN

ESTAMOS EN REDES SOCIALES