Especial TTC: Belice, un destino turístico en vía de desarrollo

Belice. Foto: Pixabay/supergingeraleq

Por: José Luis Perelló

Los análisis de tendencias de las principales regiones en cuanto a crecimientos de las llegadas turísticas en este 2024, indican que Centroamérica refleja un aumento de la capacidad de pasajeros por parte de las aerolíneas. En este escenario, Belice en 2023 recibió 464 mil 717 turistas y 904 mil 189 cruceristas; un pequeño destino turístico caribeño en desarrollo, que está muy bien conectado con el resto de los países centroamericanos.

El país se encuentra a tan solo una hora de avión de Honduras, con sus paradisiacas islas de Roatán o la ciudad maya de Copán; a menos de dos horas de Guatemala, con la belleza colonial de La Antigua y las majestuosas ruinas de Tikal. Y a poco más, Panamá, El Salvador y Nicaragua, con selvas tropicales, volcanes, lagos y miles de atractivos.

En Belice, un proyecto novedoso es la primera isla privada de Four Seasons en el continente americano. El grupo hotelero de lujo tiene previsto abrir esta nueva propiedad frente a la costa beliceña en el segundo trimestre de 2024, llamada “Four Seasons Caye Chapel”, la isla privada incluirá 24 residencias frente a la playa y un complejo de 104 lujosos bungalows sobre el agua. La propiedad se encuentra dentro de una reserva marina protegida en el borde de la barrera de coral de Belice. Este arrecife es el mayor de su clase en el hemisferio occidental y es patrimonio mundial de la UNESCO.

El complejo y las residencias están diseñados para celebrar la belleza natural de Belice y todas las experiencias singulares que ofrece. En cuanto a los deportes acuáticos, se podrá disfrutar del kayak, el paddle boarding, el kiteboarding, la moto acuática y la vela. También podrá embarcarse en excursiones de un día para practicar el esnórquel en el mencionado arrecife o participar en inmersiones con el renombrado ecologista Fabien Cousteau.

Además, el complejo contará con un campo de golf reversible de nueve hoyos con un campo de prácticas que se convierte en un campo de tres partes, así como un spa de servicio completo y un centro de bienestar, el Sunrise Sanctuary. Este último se completa con un estudio de yoga y meditación, una piscina de reflexión, un gimnasio interior y exterior, una pista deportiva, un observatorio de estrellas y una reserva natural con rutas de senderismo.

Foto: Pixabay/Michelle_Raponi

Caye Chapel ofrecerá numerosas opciones gastronómicas para satisfacer todo tipo de paladares. Habrá un restaurante de sushi y omakase frente al mar, un restaurante de marisco abierto todo el día, un restaurante de granja y un bar con vinos y licores de primera calidad.

El proyecto de Four Seasons tiene entre sus objetivos el cuidado del entorno natural. Sólo el 10 % de la isla albergará desarrollos estructurales, mientras que el resto se dedicará a esfuerzos de preservación y conservación, reservas naturales y experiencias al aire libre; con un centro de conservación que lleva el nombre de Cousteau en la propiedad y que se dedica a proteger y fortalecer el arrecife.

Otro de los desarrollos turísticos de Belice, se localiza en Cayo Caulker, bajo el lema “Una isla sin las prisas ni las preocupaciones”, una filosofía que reproducen hasta en el último rincón de la isla y que aparece a menudo impresa en rótulos llamativos y con la que se desarrolla el modus vivendi de esta lengua de arena abierta al mar a la que algunos llegan para pasar un día y acaban quedándose toda la vida.

Hermosas aguas de color turquesa rodean a los cayos de Belice. Foto: PIxabay/hat3m

Cayo Caulker es uno de los más de doscientos islotes rasos y arenosos que bordean la costa de Belice, el país centroamericano encajado entre México y Guatemala.  Se visita normalmente en excursión a través de las embarcaciones motoras llamadas water taxis que, cada media hora, parten desde el puerto de la capital. Una travesía de apenas una hora con la que se ingresa en un lugar diferente: este país, el más pequeño de Centroamérica y el único de habla inglesa de la zona, este rincón en el que predomina la raza negra, tiene todos los ingredientes para ser considerado un paraíso.

Todo el destino bordeado de aguas inmaculadamente turquesas, en las que se esconde el que tal vez sea su mayor atractivo: la segunda barrera de coral viva más grande del mundo, después de Australia. Un arrecife que es todo un escenario tecnicolor de exótica fauna marina. En Cayo Caulker las horas pasan despacio, como si el tiempo no fuera un factor a considerar, como si nunca hubiera existido aquello que llamamos reloj y que, las más de las veces, inevitablemente, tiene tanto que ver con la prisa y el stress.

Con apenas ocho kilómetros de largo y uno de ancho, el Caribe se asoma por todos los flancos de esta isla sin prisas, en la que se encuentra el bálsamo perfecto para escapar de la jungla de asfalto. Puede que no haya mucho que hacer para aquellos que no saben disfrutar de unas cervezas heladas bajo el sol con un ritmo musical pegadizo.

También se pueden dar agradables paseos, sorteando las casitas de madera pintadas en colores vivos y sus jardines decorados con conchas. O hablar con sus cordiales habitantes, que son una amalgama de razas: mayas, criollos, mestizos y garífunas, fruto de la mezcla explosiva de africanos, latinos y europeos.

Pero el gran atractivo de Caulker es su ecosistema marino. Paralelo a la costa, y a tan solo diez minutos en bote, se extiende el arrecife de coral más largo de Occidente (290 kilómetros. Un tesoro escondido con toda la gama de colores, brillos y tonalidades posibles, en el que habitan fantásticas especies: tortugas gigantes, morenas, barracudas y manatíes.  

Y el Gran Agujero Azul, un sitio de buceo, que Discovery Channel clasificó como número uno en su lista de “Los 10 lugares más asombrosos de la Tierra”, en donde poder bucear entre rayas y tiburones blancos, por encima de ese universo de coral en el que rompen las olas.

Ferromar

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