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Especial de TTC: Turismo: Paciencia y optimismo versus pandemia y guerra

Foto: Mohamed_hassan/Pixabay.

Por Frank Martin

Mientras que el complicado 2022 se aproxima al fin de su primera mitad, la industria turística mira ya hacia 2023 e incluso más allá, con ansiedad amortiguada por cierta paciencia, aunque con un incansable optimismo basado en estadísticas.

Los análisis del Consejo Mundial de Viajes y Turismo cuyas siglas en inglés son WTTC afirman que pese a rebrotes de la pandemia de Covid-19 en lo que va de año y la prolongada guerra en Ucrania, los viajes y el turismo en el planeta se las arreglarán para crecer en 2023 más que el Producto Interno Bruto Mundial (PNB)

Ello apunta al menos en los pronósticos del año próximo como un momento en el cual la reapertura escape de sus límites actuales y finalmente posibilite volver a los niveles previos que existían antes de que el coronavirus se adueñara del mundo.

Según las cifras de WTTC los resultados en la década desde 2022 a 2032 serán buenos con un crecimiento del 5,8 % anual para el sector pese a que el PIB se quedará detrás con un 2,7 % de alza anual promedio.

El informe al respecto acogido por la entidad y publicado durante una conferencia del llamado grupo industrial de Manila, de gran pericia en este tipo de vaticinios, afirma que en el período mencionado de 10 años se crearán 126 millones de nuevos puestos de trabajo en la industria turística.

Todo ello podría ocurrir pese a que esta es la primera vez probablemente que el sector enfrenta tantos y tan poderosos obstáculos uno a continuación del otro.

Como nunca olvidará el mundo de las vacaciones, en 2019 el turismo representó una décima parte del PIB y de los empleos mundiales.

La pandemia detuvo el festejo cuando diezmó la industria de 9,6 billones USD, reduciendo a la mitad su valor de producción y dejando a 62 millones de personas sin trabajo.

El desastre no ha detenido el optimismo al menos (y por ahora) en los pronósticos.  Para demostrarlo la presidenta del WTTC, Julia Simpson pidió durante la cita en Manila de WTTC a todos los gobiernos que reabrieran las fronteras.

Su criterio hizo latir las esperanzas: «la recuperación va a ser tan estelar que se recuperará con mucha fuerza».

No obstante, mencionó una condición: todo dependerá, dijo, de la reapertura de China.

Hasta ahora el gigantesco país asiático ha estado bajo atenta observación acerca de la pandemia porque ha desarrollado sin dudarlo una política descrita como «cero COVID».

El dominio chino como emisor de turismo universal ha hecho que esa política influya en casi todos los confines mundiales que viven del turismo y de cualquier otra actividad porque los cierres chinos frecuentes han interrumpido en cierto grado el comercio mundial y los viajes nacionales e internacionales.

Pese a ello el PBI de la industria de viajes y turismo debe alcanzar en 2022 los 8,35 billones de dólares este año y los 9,6 billones de dólares en 2023.

Ello claramente significaría un regreso a su nivel anterior a la pandemia en los empleos turísticos que podrían llegar a 300 millones en 2022 y a 324 en 2023 frente a los 333 millones en 2019.

Otros especialistas del sector no dejan de desear lo mismo, pero advierten que atendiendo a la situación que existe aún con la pandemia y la guerra en Europa la recuperación completa aún tardaré en llegar.  Recomiendan por ello optimismo, aunque también paciencia.

El Caribe escucha tales consejos en especial el de mantenerse optimista.

En octubre de 2021 WTTC atribuyó a la falta de coordinación internacional, las restricciones y los diferentes ritmos de vacunación en todo el mundo por la falta de una reactivación fuerte de la actividad turística.

Las islas caribeñas no obstante superaban en ese momento a Europa en el campo del retorno. Aunque la región se mantenía entonces por debajo de los niveles de avance que había previsto, este era más rápido que en otras partes.

Desde entonces a la fecha los pronósticos de la restauración han caído, pero especialistas insisten en que se sigue favoreciendo con las bajas tasas de contagio y unas restricciones más relajadas, tanto en los destinos como por parte de los mercados emisores.

La guerra en Ucrania es otra cosa. La conflagración no se rige por la efectividad vacunas como la Covid-19 sino por las vicisitudes que no están claras en el campo de batalla que no es solo de bombas y batallas sino económico.

Hay pocos pronósticos al respecto y todos llevan la sombra de la duda. Uno de ellos es el del Fondo Monetario Internacional el cual afirmó hace apenas una semana que la guerra en Ucrania afectará menos a la América Latina y el Caribe en 2022.

La previsión de esa entidad es que «se prevé que el crecimiento general de la región se modere a 2,5% durante 2022–23″, una cifra que representa una mejora de 0,1 puntos porcentuales respecto a las previsiones de enero para este año.

Recatado, el fondo prefirió moderar su proyección al señalar que » la situación internacional variable genera que las previsiones sean aún más inciertas de lo habitual”.

FM- 26/4/2022

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