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Alianzas que pueden cambiar vidas

Alianzas que pueden cambiar vidas

Fotos: tomadas de www.havana-club.cu

Tomado de www.havana-club.cu

Ana Laura Perez Rodríguez es hoy una cantinera profesional. Estudia en la Escuela Ramal de Hotelería y Turismo, es miembro de la Asociación de Cantineros de Cuba y colabora con la marca Havana Club.

Su vocación tomó un rumbo definitivo cuando tuvo la oportunidad de formar parte de un Curso de cantina que, desde hace cinco años, ofrece el Proyecto Comunitario Artecorte con el apoyo de Havana Club International S.A., como parte de su estrategia de responsabilidad social.

Nuestra protagonista es graduada el curso 2018-2019, una de las mejores, en el que adquirió –asegura- muy buenas experiencias tanto teóricas como prácticas.

“Tuve la oportunidad de participar en la competencia más importante de la Asociación de Cantineros de Cuba, el Campeonato Fabio Delgado In Memorian, como representante de La Habana”.

Subraya, además, actividades como las visitas a las roneras, intercambios con bartenders nacionales y extranjeros, muchos de los cuales laboran con Havana Club, la posibilidad de trabajar con la marca en diferentes eventos.

“Fueron mis primeros pasos y seguiré”.

Continuará como lo han hecho la mayor parte de los 58 graduados de esta noble iniciativa.

En 2015 nació esta alianza entre Artecorte, emplazado en El Callejón de los Peluqueros, en el barrio del Santo Ángel en La Habana Vieja, y Havana Club International S.A. para la formación de cantineros, y así ofrecer nuevas oportunidades a jóvenes desvinculados del estudio y el trabajo.

Sobre la experiencia comenta Adriana Ricardo, coordinadora del proyecto Artecorte que “ha sido muy interesante, no solo por lo que ellos han podido aprender desde el punto de vista de la coctelería, sino por lo que hemos aprendido todos como seres humanos”.

Hemos comprobado, en primer lugar, la disposición de muchos cantineros con una amplia trayectoria a compartir su experiencia con los más jóvenes, quienes adquieren a su vez el compromiso de hacer una mejor coctelería, relacionada con el rescate de los valores identitarios de la cultura cubana”.

En estos cinco años ha quedado la impronta de los profesores y su ejemplo, su amor por la cantina, esa pasión por el oficio, sin la cual es imposible ejercer”.

Sobre el funcionamiento del curso, explica Adriana que Artecorte realiza las convocatorias, las matrículas, para las cuales se deben tener entre 18 y 25 años de edad, y tener un dominio básico del idioma inglés, lo cual se comprueba en una entrevista en la que participan coordinadores y voluntarios del proyecto y un especialista de Havana Club International S.A.

Generalmente se aceptan jóvenes desvinculados del estudio y el trabajo, aunque también muchos ya graduados de otra profesión muestran interés en entrenarse como cantineros.

Los grupos no se conforman al azar, explica la coordinadora, sino a partir de los elementos afines que puedan unir a los futuros estudiantes para lograr armonía y un trabajo en equipo.

Como particularidad, se da prioridad a las mujeres. Ellas han resultado ser los mejores expedientes y, al mismo tiempo, han acortado la distancia que separa a las féminas de la cantina.

El Bar Lucero, en la entrada del Callejón de los Peluqueros, presta su barra como aula en un ambiente real.

Los profesores trabajan de forma voluntaria: provienen de la Escuela Ramal del Turismo, miembros de la Asociación de Cantineros de Cuba, Diana Figueroa y David Roque, dueños del restaurante Jíbaro’s imparten las clases de mixología, junto a profesores de inglés, administración de empresas, y a muchos otros profesionales que contribuyen a la formación integral de estos jóvenes.

https://www.facebook.com/artecorte/

Los recursos: otro de los aportes de Havana Club International S.A., que garantiza las bebidas y herramientas para las clases y entrenamientos. Y no se trata solo de un aporte material, sino también pedagógico. Recorridos por las roneras, intercambios profesionales, conferencias teórico-prácticas, el conocimiento sobre otros proyectos comunitarios, son otras de las iniciativas que aderezan y complementan lo aprendido en clase.

Se añade una premisa indispensable: la promoción del consumo responsable de bebidas alcohólicas.

Afirma Venus Carillo, especialista en Comunicación y Relaciones Públicas de Havana Club International S.A. que esta alianza estratégica con el proyecto comunitario Artecorte es una muestra de la voluntad de la empresa, tanto de su máxima dirección como del grupo francés Pernod Ricard en contribuir al desarrollo de las comunidades donde ejerce su objeto social. Es la manera de favorecer la formación de valores en jóvenes desvinculados del trabajo y del estudio y que tienen muchísimo interés en reinsertarse en la sociedad.

En nombre de la Dirección de Ventas y Marketing Cuba expresa que ha sido un orgullo, un placer y un deber trabajar con este proyecto en el acompañamiento a Gilberto “Papito” Valladares, líder de Artecorte, y todo su equipo.

Nuevos contenidos y otros sueños
El proyecto no para de crecer. De manera que esta quinta edición ha traído novedades y el curso ha ampliado su alcance. Un día a la semana durante cuatro horas se trabaja en los servicios gastronómicos de salón, normas educacionales, la conformación de la brigada de servicio, montaje de mesas y canchas, expone el profesor Enrique Pérez, de la Escuela Ramal del Turismo, y principal instructor este año.

“Lo que más me ha llamado la atención es la formación de valores en un grupo de jóvenes que lo necesitan, que no tienen la orientación correcta y el proyecto los apoya”, afirma el también miembro de la Asociación de Cantineros de Cuba.

Confiesa ha sido una experiencia muy positiva que le gustaría repetir.

Asimismo, este colectivo se propone otras metas, como la creación de una barra ecológica que aplique ese concepto tanto en la gestión de los recursos como en el mobiliario.

Se trata de un proyecto conjunto entre Artecorte, Havana Club International y diseñadores del Instituto Superior de Diseño, que toma como referencia otras iniciativas de conciencia medioambiental que se desarrollan en el país, tanto en la propia coctelería como en el reciclaje.

Un futuro cierto
La responsabilidad de Artecorte con sus estudiantes de cantina no termina con la entrega de un diploma.
A la hora de buscar trabajo también llega el apoyo, lo que permite cerrar un cierre del ciclo de formación, precisa Adriana Ricardo.

En ese sentido, pone como ejemplo la alianza con la empresa SELECMAR, que ha permitido ubicar a varios graduados como ayudantes de cantina, y algunos ya son los bartenders principales de varios cruceros de la compañía MSC Cruceros. Incluso se han tomado un tiempo para compartir sus experiencias en el curso.

Havana Club igualmente tiende su mano. La posibilidad de trabajar con la marca, participar en eventos, concursos, son posibilidades que impulsan su desarrollo profesional y les abre nuevas puertas.

https://www.facebook.com/artecorte/

Como afirma Adriana Ricardo este curso dice mucho acerca del rescate de la vocación de servicio, de la revalorización de los oficios, y todo el saber que encierra una profesión como la de cantinero, deja claro que para ejercerla se necesitan cada vez más conocimientos: de química, física, alquimia, habilidades comunicativas que llevan el acto de ofrecer una bebida.

De ahí que la demanda crezca. El hecho de que muchos jóvenes busquen un futuro y una orientación profesional en estos cursos ya es ganancia, destaca.

“Artecorte se siente muy orgulloso de todos sus graduados, de los colaboradores, de la alianza entre este proyecto comunitario y Havana Club International S.A. a favor de una mejor cantina en Cuba”.

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