Especial TTC: El sector aeroportuario en el desarrollo turístico y económico de América Latina y el Caribe

Por: José Luis Perelló

La falta de infraestructura aeroportuaria puede convertirse en una barrera importante para el crecimiento futuro del sector. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) ha pedido a las autoridades sectoriales que tengan en cuenta el crecimiento de la demanda y las necesidades actuales de las aerolíneas al planificar nuevos aeropuertos. También la adecuada asignación de slots para asegurar la competencia y el uso eficiente de la capacidad disponible.

Para América Latina y el Caribe, el sector aeroportuario es clave para la competitividad y la inserción internacional. Una mejor conectividad aérea reduce costos para pasajeros, empresas y el comercio en general, además de promover el turismo y la inversión extranjera directa. Este sector representa casi cinco millones de empleos y doscientos mil millones de dólares del PIB relacionados directa o indirectamente con la aviación en la región. La demanda esperada hacia 2040 es de casi dos mil millones de pasajeros por año, un crecimiento que viene principalmente de la región andina.

Según las previsiones del Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI), la demanda a largo plazo sigue siendo fuerte. Así lo refleja su informe «Previsiones de tráfico aeroportuario mundial 2025-2054». Pero ojo: este crecimiento no será fácil. Habrá limitaciones de capacidad aérea y una mayor complejidad operativa.

El Consejo Internacional de Aeropuertos (Airports Council International) es la principal organización profesional que unifica a todos los equipos aeroportuarios del mundo. Su sede está en Montreal, Canadá. Sus objetivos giran en torno a los intereses de la infraestructura aeroportuaria y la promoción de la excelencia profesional en la gestión y operación de los aeropuertos.

Dentro de esta organización, ACI-LAC (el Consejo Internacional de Aeropuertos de América Latina y el Caribe) reveló los datos preliminares de los aeropuertos más concurridos de la región. Se destacan las principales terminales en términos de pasajeros totales, pasajeros internacionales, carga aérea y movimientos de aeronaves.

En 2025, el Aeropuerto de Guarulhos, en Brasil, fue el más transitado de la región, con un tráfico de más de 47,1 millones de pasajeros. Le siguieron El Dorado en Bogotá con más de 45,4 millones y el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México con más de 44,6 millones. El Aeropuerto de Cancún quedó en cuarto lugar con 29,4 millones de pasajeros, lo que representó un descenso del -3,5% respecto al año anterior. En quinto lugar estuvo el Aeropuerto de Santiago (Chile) con 25,9 millones. También destacó por su crecimiento el Aeropuerto Internacional de Tocumén en Ciudad de Panamá, con un aumento del 8,28%. Estos resultados de 2025 demuestran la solidez de los principales aeropuertos de la región.

La demanda muestra una fortaleza estructural, pero es cada vez más desigual entre distintas zonas y regiones. La previsión envía una señal clara a la comunidad aeronáutica mundial: el crecimiento a largo plazo no está garantizado sin una acción coordinada. Como dice Justin Erbacci, director general de ACI World: «para responder a la creciente demanda, el sector debe acelerar la inversión en infraestructura aeroportuaria, capacidad del espacio aéreo y resiliencia operativa, al tiempo que refuerza la colaboración entre aeropuertos, aerolíneas, gobiernos, reguladores y socios del sector».

Traducido: sin acción colectiva, las limitaciones de capacidad ponen en peligro la capacidad del sector para satisfacer la demanda prevista. Se generan cuellos de botella operativos, y eso afecta directamente la calidad y fiabilidad del viaje de los pasajeros. En el período 2026-2040, el total de inversiones requeridas suma 27.605 millones de dólares. Más del 80% de esas inversiones se concentrarán en aeropuertos que operan en las principales capitales de la región.

El estudio del Consejo Internacional de Aeropuertos detecta varios factores que influirán cada vez más en el crecimiento del sector:

• Limitaciones de capacidad: restricciones de infraestructura aeroportuaria y retrasos en la entrega de aeronaves.
• Crecimiento regional desigual: algunos mercados obtienen resultados muy superiores y otros se quedan rezagados estructuralmente.
• Complejidad operativa: interrupciones en la cadena de suministro, exigencias de sostenibilidad e incertidumbre geopolítica y económica. Todo eso influye en las estructuras de rutas, los costos operativos y la confianza de los pasajeros.

Los aeropuertos son activos estratégicos para los países. Impulsan el comercio, el turismo, la conectividad y, cada vez más, el desarrollo económico. Pero para responder adecuadamente al crecimiento previsto en la demanda mundial, hace falta modernizar la política de aviación. En este contexto, la nueva Agenda Política 2030 de ACI establece cuatro prioridades para guiar la acción regulatoria: negocios, capacidad, seguridad y sostenibilidad.

La organización reclama más recursos, porque una inversión insuficiente para satisfacer la demanda prevista provocaría la pérdida de oportunidades de desarrollo económico a nivel regional y nacional. «La cuestión ya no es si la demanda crecerá, sino si las políticas lo permitirán. Los marcos regulatorios deben evolucionar para fortalecer los aeropuertos y posicionarlos como activos estratégicos que impulsan el desarrollo económico y social», afirma el director general de ACI.

Ante la creciente incertidumbre geopolítica y la presión cada vez mayor sobre la infraestructura, la Agenda Política 2030 identifica cuatro prioridades para modernizar la aviación y aprovechar el potencial de los aeropuertos como motores de conectividad, sostenibilidad y transformación económica:

• Aeropuertos como empresas. Se propone reconocer estas infraestructuras como activos estratégicos y empresas competitivas por derecho propio. Promover el desarrollo económico, la conectividad y los beneficios más amplios de la aviación.

• Mejora de la capacidad. Plantea modernizar la política de franjas horarias, apoyar el crecimiento de la capacidad del sistema de aviación, mejorar la gestión para optimizar la experiencia del pasajero, y apoyar al personal que trabaja en estas instalaciones para afrontar los retos futuros.

• Seguridad, protección y operaciones. Implica mantener políticas de seguridad globales basadas en el riesgo y orientadas a resultados. Enfatizar la optimización, la priorización y los marcos de seguridad eficaces, alineados con la evolución de los riesgos.

• Crecimiento sostenible y descarbonización. Supone reconocer el papel fundamental de los aeropuertos en los esfuerzos de descarbonización, intensificar la acción coordinada en materia de adaptación y resiliencia climática, y proteger el crecimiento sostenible mientras se mejoran los entornos y las comunidades locales.

Cada una de estas propuestas incluye un conjunto claro de demandas políticas, que reflejan las áreas más críticas y con mayor potencial de acción dentro del panorama político global actual.

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