Especial TTC: Bahamas, el paraíso caribeño de las setecientas islas

Por: José Luis Perelló

Este archipiélago fue el primer lugar de América al que llegó Cristóbal Colón el 12 de octubre de 1492. Impresionado por la poca profundidad de sus aguas y esos cayos de arena que aparecen y desaparecen según la marea, las llamo “Islas de la Bajamar”, de donde viene el nombre de Bahamas. Aquí la vida se ralentiza y se impregna de ritmo caribeño. De sus 700 islas, solo 30 están habitadas, pero en cualquiera de ellas es fácil contemplar uno de los mares más bellos del mundo.

Colón pisó tierra en la isla que los lucayos o taínos conocían como Guanahani y que los colonizadores lo rebautizaron como “San Salvador”. No encontraron el oro que buscaban, pero en cambio, hallaron una población amable y pacífica que los recibió con regalos.

Actualmente, Las Bahamas es uno de los destinos principales del Caribe. En la isla de Nueva Providencia se asienta Nassau, la capital y mayor ciudad del archipiélago, el motor económico del país. Un 70% de la población total de Bahamas vive aquí y la mayoría de los turistas la eligen como punto de partida. Unos once millones de turistas visitan cada año este destino, que cuenta con el megaresort “Bahamar” con dos mil habitaciones, lleno de restaurantes; tiendas de lujo, decenas de piscinas, casino para apostarlo todo al rojo y hasta un singular parque de atracciones con actividades y diversión para todos los gustos y edades.

Otra gran parte del turismo llega a través del mar. Cada día entre cuatro y cinco grandes cruceros, atracan con un total de 30.000 cruceristas al puerto de la capital. Su cercanía con Miami, convierten a Nassau en uno de los puertos más transitados del mundo.

En las cercanías del puerto, los edificios coloniales como el Parliament Square y las Queen Staircase, unas escaleras esculpidas a mano en la roca por 600 esclavos, que son de visita obligada; también se ubican el Straw Market, donde se venden souvenirs y artesanías o Bay Street, la arteria comercial donde es posible encontrar desde ron local a diamantes o relojes de alta gama.

Fort Fincastle, el fuerte construido en 1793, nos recuerda que durante el siglo XVIII esta isla donde ahora disfrutan los turistas se convirtió en refugio de bucaneros donde más de mil piratas utilizaban este lugar como centro de operaciones.

Para conocer parte de la historia del país, el mejor lugar es Clifton Heritage National Park, una antigua plantación del siglo XVIII en la que vivieron 67 esclavos que plantaban algodón para los colonos norteamericanos esclavistas que habían perdido la guerra. Además, de conocer la historia, también se puede disfrutar de las playas del parque nacional de Clifton y hacer submarinismo entre esculturas subacuáticas. Una de ellas, con casi seis metros de altura y 60 toneladas de peso, es la escultura subacuática más grande del mundo. Representa a una joven bahameña sosteniendo con su mano el océano, una manera de recordarnos la importancia de cuidar nuestro entorno.

Además del turismo, Las Bahamas son un reconocido paraíso fiscal del Caribe que no impone impuestos sobre la renta, ni sobre ganancias de capital ni sobre sucesiones. Uno de sus principales atractivos es la posibilidad de abrir una cuenta bancaria privada Offshore, operando en las Bahamas de forma remota y totalmente conforme con las normativas internacionales. Sus servicios bancarios integrales de primer nivel, bajo la regulación y supervisión directa garantizan transparencia y seguridad.

Desde el punto de vista legal, obtener la residencia o ciudadanía, o constituir una empresa en el territorio es completamente legítimo. Se trata de una estrategia fiscal lícita para conservar capital e invertirlo de forma más eficiente. Estas jurisdicciones ofrecen leyes favorables, altos estándares de privacidad y requisitos de reporte mínimos.

Las estructuras offshore suelen tomar la forma de International Business Company (IBC), Limited Liability Company (LLC) o fideicomisos. Estas entidades se registran bajo leyes locales para operar internacionalmente, generalmente fuera del país de constitución.

El término Offshore significa literalmente “fuera de costa” y lo utilizaban los propietarios de cuentas bancarias en el extranjero para referirse a sus inversiones foráneas. Las operaciones Offshore se iniciaron en Suiza, a principios del Siglo XX, mediante la apertura de cuentas que numerosos inversionistas, temerosos de lo que pudiera suceder en los bancos norteamericanos durante los años 30, movieron sus activos líquidos a lugares fuera de Estados Unidos, principalmente a Suiza, que era la más conocida de la época por su característica neutralidad.

Junto a Bahamas, otros pequeños estados insulares del Caribe como Santa Lucía, San Cristóbal y Nieves, Curazao, Dominica, Islas Cayman y Barbados se consolidan como destinos turísticos internacionales; además de ofrecer algunas de las mejores condiciones para residencia, ciudadanía, banca y constitución de sociedades offshore.

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