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Especial de TTC: El clima de la Tierra tendrá grandes problemas si crece el turismo espacial

Foto: Pixabay.

Por Frank Martín

Quienes estén interesados ​​en promover el turismo espacial tendrán que enfrentar un obstáculo adicional: Las protestas de los defensores de la naturaleza.

El motivo es que la modalidad se ha revelado como «un gran riesgo para el clima de la Tierra», al menos en sus condiciones técnicas actuales.

Un descubrimiento que ha colocado en la picota ecológica a los impresionantes viajes fuera de la atmósfera terrestre es que los cohetes utilizados hasta ahora por sus propulsores emiten carbono negro.

Esto rompe los indicadores de contaminación controlable de esos dispositivos que los multimillonarios Elon Musk y Richard Branson usaron para escalar más allá de la estratosfera.

En la zona estratosférica, las condiciones naturales son 500 veces peores que las condiciones climáticas de la tierra.

El problema ha aumentado la competencia entre las empresas que buscan conquistar el espacio ultraterrestre para el turismo. Incluso apareció un empresario exitoso, el multimillonario Jeff Bezos, cuyos cohetes queman hidrógeno líquido y oxígeno y, por lo tanto, representan una amenaza climática menor.

Un estudio científico reciente indica que este mundo convulso ya plagado de fuertes gases contaminantes debe reducir y no aumentar los contaminantes climáticos de vida corta como el dióxido de carbono para poder cumplir con los objetivos del Acuerdo de París.

Las quejas de los ambientalistas ya se escuchan por doquier. Consideran más que suficiente la minería del carbón que emite metano más contaminante y la quema de pozos de gas y petróleo que contaminan la atmósfera.

Varios científicos prominentes dicen que la industria del turismo espacial, si se desarrolla como se espera, podría promover un calentamiento global significativo y, por lo tanto, agotar la capa protectora de ozono.

Sin esa protección, la vida en la tierra tendría, dicen, los días contados. El carbono negro, que proviene de la quema de combustibles fósiles o biomasa, absorbe la luz solar y libera energía térmica, lo que lo convierte en un poderoso agente de calentamiento climático. En altitudes más bajas, el carbono negro cae rápidamente del cielo y permanece en la atmósfera solo unos pocos días o semanas.

Cuando los cohetes se disparan al espacio, emiten carbono negro a la estratosfera donde permanece, absorbiendo la luz solar e irradiando calor, hasta por cuatro años antes de volver a caer a la Tierra.

Y no se trata sólo del humo según las reseñas que hacen públicos muchos laboratorios y revistas especializadas.

En 2021 se inauguraron los saltos espaciales de las firmas Branson y Bezos. Entonces Blue Origin, la compañía de Bezos, utilizó hidrógeno líquido y oxígeno para su cohete, calificado como mucho menos contaminante.

Pero Virgin Group, creado por Branson, impulsó su proyecto con una mezcla de combustible sólido llamado HTPB y óxido nitroso, que produce grandes cantidades de CO2.

Ambos programas liberaron vapor de agua en las distintas capas medias de la atmósfera, que podría actuar como gas de efecto invernadero.

Las emisiones contribuyen al aumento de la temperatura terrestre, ya que permiten que el calor se estanque en la atmósfera y dañe la capa de ozono.

Hay datos comparativos alarmantes: un pasajero medio en un vuelo convencional puede generar emisiones de entre media tonelada y tres toneladas de CO2, mientras que uno de los vuelos espaciales puede producir entre 50 y 75 toneladas de CO2 emitidas en minutos.

“Un gran aumento en la cantidad de lanzamientos espaciales, que espera la industria del turismo espacial, representa un riesgo para el clima al agregar partículas de carbono negro a la atmósfera superior y, como resultado, debemos pensar con mucho cuidado sobre cómo regularlo antes de que se salga de control”, dijo Robert Ryan, investigador del University College London y autor principal del estudio climático sobre la contaminación espacial.

«Sería una verdadera vergüenza para la humanidad mirar hacia atrás en 50 o 100 años hacia el futuro con miles de lanzamientos de cohetes al año y pensar: ‘Si tan solo hubiéramos hecho algo'», comentó el especialista.

FM

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