Home » Turismo » Villa Baracoa: la primera en el tiempo (+Fotos)

Villa Baracoa: la primera en el tiempo (+Fotos)

Villa Baracoa, Cuba: la primera en el tiempo

Fusión divina de la naturaleza con la civilización, Baracoa es uno de los paisajes más espectaculares de la geografía cubana. Fotos: Narmys Cándano. TTC

El cucurucho de dulce de coco y miel, las demandadas bolas de cacao el tetí –pececillo que solo llega a las costas baracoanas-, el tibaracón –estrecha franja de tierra y arena que divide el río del mar-, el hecho de ser cuna de los sones más antiguos de Cuba, distinguen sin equívocos a la Ciudad Primada de Cuba.

Así define a Baracoa su historiador y uno de sus hijos más ilustres Alejandro Hartman Matos, apasionado amante de la primera villa fundada por los españoles en La Mayor de las Antillas en el lejano 1511, y orgulloso “primado”, gentilicio que solo corresponde a los nacidos en esta tierra.

Villa Baracoa, Cuba: la primera en el tiempo

Cuenta Hartman que incluso antes del fundador Diego Velázquez en nombre de los colonizadores, ya Baracoa había sido objeto de atención del Almirante Cristóbal Colón, quien fondeó su bahía en 1492 durante siete días y la nombró Porto Santo, nombre portugués del lugar donde se casó y tuvo a su hijo Diego Colón.

En Baracoa existen 29 ríos, entre ellos el más importante es el Toa, tiene 71 afluentes, 120 km de longitud hasta el Océano Atlántico y su profundidad máxima puede alcanzar los seis metros de profundidad, y es conocido como el Amazonas cubano.

Villa Baracoa, Cuba: la primera en el tiempo

Un boulevard lleno de vida, el Museo local, la Casa del Cacao, el malecón, la Iglesia de la Santa Cruz de la Parra, donde se conserva la cruz original enterrada por Cristóbal Colón en Porto Santo, casas de una sola planta de estilo colonial y gente buena y amable reciben al visitante que queda “embrujado” por su ambiente singular.

Villa Baracoa, Cuba: la primera en el tiempo

También natura hace de las suyas en este terruño guantanamero: El Yunque un especial accidente geográfico de las montañas baracoanas, ideal para una excursión; Playa Maguana, paraíso de sol y playa; Yumurí, con su río que nace entre montañas, son algunos de sus tesoros.

Villa Baracoa, Cuba: la primera en el tiempo

Villa Maguana, del Grupo de Turismo Gaviota, un paraíso terrenal.

Dignos ejemplares de naranja, coco, mandarina, mango y especialmente el inicio de una larga historia cacao se pueden encontrar en la Finca ecológica Duaba, del Grupo de Turismo Gaviota, donde se puede conocer el proceso artesanal de producción del cacao hasta convertirlo en el delicioso chocolate.

Y si de comida típica se habla, Rancho Toa, también de Gaviota, es el sitio ideal para degustar el tetí, el cerdo asado en púa, el vacán –un tamal envuelto en hojas de plátano- y muchas otras variantes de la cocina cubana que aquí, por estar en casa, son más deliciosas.

Villa Baracoa, Cuba: la primera en el tiempo

Hotel El Castillo, auténtico mirador de la ciudad.

Para el visitante la infraestructura está garantizada mayormente por el Grupo de Turismo ya mencionado. Tres hoteles: Porto Santo, El Castillo y La Rusa; tres hostales: La Habanera, 1511 y Río Miel; y Villa Maguana, en primera línea de playa, suman un total de 210 habitaciones, a las que se unen 280 casas de renta y 18 paladares del creciente sector no estatal.

Villa Baracoa, Cuba: la primera en el tiempo

Impresionante vistas como esta asoman a los balcones de cada habitación.

Escenario favorito de las lluvias caribeñas, también ha sido blanco de poderosos huracanes, el más reciente, el devastador Matthew en octubre de 2016, que intentó destruir toda su belleza. Y casi lo ogra. Pero este pueblo legendario, también poderoso se levanta y vuelve a la vida reluciente y con fuerzas renovadas.

Villa Baracoa, Cuba: la primera en el tiempo

Y aunque para algunos pudiera parecer difícil, la Villa de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa abre sus puertas al mundo en todo su esplendor.

Así lo pude ver en una reciente visita, conocí, en lugar de lamentos y malos recuerdos, una Baracoa llena de esperanza, de naturaleza renaciente, colmada de ese encanto que le otorga el privilegio de ser la primera de Cuba, en el tiempo, entre sus capitales, sede original de su Obispado, el comienzo de una historia que no termina y que atrapa, y deja unas ganas inmensas de volver.

Comentarios