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Un recorrido por donde empieza La Habana

Un recorrido por donde empieza La Habana

En lo alto de la fachada, una lápida da cuenta de su inauguración: Reinando el señor don Fernando VII, siendo presidente y gobernador don Francisco Dionisio Vives, la fidelísima Habana, religiosa y pacífica, erigió este sencillo monumento decorando el sitio donde el año de 1519 se celebró la primera misa y cabildo. El obispo don Juan José Díaz de Espada solemnizó el mismo augusto sacrificio el día diez y nueve de marzo de mil ochocientos veinte y ocho. Foto: Diego Grandi/123rf

Un 19 de marzo, 191 años atrás, quedaba la historia de la fundación de la ciudad resguardada para siempre. Los principales símbolos de su nacimiento recibieron desde entonces especial cuidado y la compañía de un templo muy particular que, como ella, pasó a la historia.

El Templete se erigía entonces como custodio de las evidencias de la existencia primera de capital de Cuba.

Un recorrido por donde empieza La Habana

Grabado antiguo en el que ya El Templete formaba parte de la ciudad. Foto: Tomada de Granma

Obra del ingeniero Antonio María de la Torre Este monumento dórico, con pavimento de mármol blanco, elegante y sencillo considerado la primera obra civil de carácter notoriamente neoclásico con que contó La Habana, señala el sitio donde, cuenta la historia, se celebró la primera misa y el primer cabildo de San Cristóbal de La Habana.

Además, dentro de su perímetro se encuentra la ceiba que marca el sitio fundacional y que hoy es centro de reverencia y culto cada 16 de noviembre, fecha de la fundación de la ciudad. Según la tradición ese día se dan tres vueltas a la ceiba en el sentido inverso a las manillas del reloj y se pide un deseo.

Un recorrido por donde empieza La Habana

Foto: Karel Miragaya/123rf

 

En las afueras del Templete se encuentra también la llamada columna de Cajigal, mandada a hacer por el gobernador Francisco Cajigal de la Vega en 1754 al morir la ceiba que marcaba el sitio donde se estima fuera fundada la villa. Esta columna tiene tres caras, que representan la división territorial en tres provincias de la colonia, y termina en una imagen de la Virgen del Pilar, patrona de los navegantes españoles. En su base como adorno se encuentra un busto de mármol del Adelantado Don Hernando de Soto, primer gobernador de La Habana.

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Foto: Félix Lipov/123rf

Dentro del templo se pueden observar tres grandes lienzos realizados por el pintor francés Jean Baptiste Vermay –cuyos restos descansan en el lugar junto a los de su esposa-, que representan una advocación a la primera misa, el primer cabildo, y un lienzo central –pintado con posterioridad- donde aparece una escenificación del acto de bendición del lugar y la misa del obispo de Espada.

Llama la atención en su arquitectura pilastras con capiteles dóricos de la fachada en correspondencia con las columnas del portal; su techo plano, con una amplia cornisa y la cerca de lanzas de hierro terminadas en puntas de bronce, con pilares rematados por copas con piñas, muy a tono con el clima tropical.

Pero sin dudas el elemento principal de esta joya habanera es la ceiba.  Este árbol sagrado, especie milenaria, ha sido sustituido en varias ocasiones desde que despareció la original en el siglo XVIII. La que se exhibe actualmente fue plantada en el lugar el 15 de marzo del 2016.

No obstante, el ritual no ha perdido su encanto y el árbol cada año recibe a miles de personas para recordar el ya lejano 1519. Próximamente se cumplirán 500 años de esa primera vez y la Habana renacerá como de costumbre maravillosa y serena, y El Templete mantendrá con vida el lugar sagrado y la historia contada una y otra vez, hecha leyenda.

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