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Un castillo, una fortaleza y una feria

Un castillo, una fortaleza y una feria

Foto: Narmys Cándano. TTC

El Parque Histórico Militar Morro Cabaña es símbolo como pocas construcciones la antigüedad y trascendencia de La Habana.

Recibe al visitante que cruza la bahía y marca el comienzo de la zona este de la ciudad, famosa por sus playas, pero también por albergar un recuerdo ineludible de su vida colonial.

La Fortaleza de Fortaleza de San Carlos de la Cabaña y el Castillo de los Tres Reyes del Morro, Monumento Nacional, conforman este complejo que es el más destacado del Sistema de Fortificaciones construido en los siglos XVII y XVIII por la metrópoli española para proteger a la ciudad de ataques enemigos. Pertenece a La Habana Vieja y a su centro histórico declarado Patrimonio de la Humanidad.

La construcción del Castillo de los Tres Reyes del Morro estuvo a cargo del ingeniero militar italiano Juan Bautista Antonelli, cuya familia a lo largo de noventa años se dedicó a fortificar las principales territorios de los dominios españoles en AméricaÁfrica y España.

Este complejo proceso -por realizarse sobre un arrecife- que usó la roca áspera como material principal concluyó en 1630 cuando también quedó listo el castillo de San Salvador de La Punta, que completó la defensa del canal del puerto habanero, zona preferida por corsarios y piratas para atacar.

Un castillo, una fortaleza y una feria

Foto: 123rf

Y si del Morro se trata se impone hablar de su faro, construido pocos años después, pero con materiales pocos resistentes hasta que en 1845 lo hacen de piedra labrada a 45 metros de altura sobre el nivel del mar, eterno vigilante que ha pasado a la historia y a la memoria mundial como símbolo de Cuba y su capital.

Por su parte, la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña, cuyo nombre rinde honor al Rey Carlos III es la mayor de las instalaciones militares creadas por España en América. Concluida en 1774 forma un polígono compuesto por baluartes, revellines, fosos, camino cubierto, cuarteles y almacenes, diseño que responde al cambio experimentado en los sistemas defensivos durante el Siglo XVIII, debido a los progresos de la artillería.

La Cabaña también tiene un atractivo único: y es que acoge cada noche la ceremonia que durante muchos años marcó el final del día para La Habana amurallada, el cañonazo de las 9.

Fuerte militar, prisión, almacén, sitio de alojamiento de tropas fueron varias de sus funciones durante más de un siglo. Después del triunfo de la Revolución el Comandante Ernesto Ché Guevara tuvo allí su sitio de trabajo.

A partir de los trabajos de restauración iniciados en 1986, en labor coordinada entre el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y la Oficina del Historiador de la Ciudad nace el Parque Histórico Morro Cabaña hoy sede de importante eventos y sitio preferido para el esparcimiento que ofrece las mejores vistas del paisaje habanero.

Un castillo, una fortaleza y una feria

Foto: Mintur

 

Además, en varias de sus galerías se pueden apreciar exposiciones de los artículos que se conservan de la época fundacional. Asimismo, se muestran los tabacos más largos del mundo, resultado de trabajo del torcedor José Castelar, Cueto, quien recibe al visitante en la tienda La triada, donde se pueden adquirir los principales productos que identifican a Cuba: tabaco, ron y café.

Un castillo, una fortaleza y una feria

Entre el 2005 y el 2011 el Parque fue sede permanente de FITCuba.

Por estos días el Morro-Cabaña –como popularmente se le conoce- se prepara para recibir nuevamente la Feria Internacional de Turismo FITCuba, la mayor cita del sector en el país de la cual ha sido sede en varias ocasiones, la última fue en el 2016.

Sin embargo, el único vínculo entre FITCUBA y este símbolo habanero no es solo el de evento-sede. El logotipo de la feria tiene como eje central el faro del lugar, otra muestra de que ese elemento identifica al destino ante el mundo.

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