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Tres deseos por los 500 años de La Habana

Tres deseos por los 500 años de La Habana

El monumento El Templete recuerda el sitio de la primera misa y primer cabildo de la ciudad. Foto: Narmys Cándano. TTC

El 16 de noviembre de 1519 fue oficialmente fundada la villa de San Cristóbal de La Habana: última de las siete constituidas por el conquistador español Don Diego Velázquez. Su núcleo inaugural está enmarcado por El Templete, monumento neoclásico (1828) situado en la primogénita Plaza de Armas, justo en el sitio donde se estima que fue constituido el primer cabildo y se ofició la primera misa.

Ha trascendido que la ceremonia de fundación se realizó bajo la sombra de una ceiba –restituida por varias generaciones, se mantiene ahí—, por lo que la noche víspera de cada aniversario, cubanos y extranjeros se unen en el habitual rito de darle tres vueltas a la ceiba en sentido contrario a las manecillas del reloj, tocarla, depositar alguna moneda y pedir tres deseos.

Fue asentada previamente en la costa sur y trasladada, en 1519, a su actual locación buscando un escenario para las operaciones de navegación y comercio, requisitos que satisfacía el entonces Puerto de Carenas, hoy Bahía de La Habana. En 1592, el rey Felipe II le otorga el título de ciudad y, en 1607, un decreto real la declara capital de la Isla.

Destino turístico por excelencia de Cuba, eminentemente de turismo de ciudad y patrimonial, recibe alrededor del 50% de los visitantes, mayormente por el Aeropuerto Internacional José Martí, principal del país. El atributo primordial es La Habana Vieja y su sistema de fortificaciones, conjunto reconocido por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad, en 1982. La parte moderna de la ciudad, la bohemia vida nocturna y el romántico Malecón, largo paseo marinero por la rivera del Atlántico, derrotero final de todos, habaneros y visitantes, gozan también de la preferencia de los paseantes.

Con una planta de aproximadamente 80 hoteles de diversos precios y estilos, que agrupan unas 12 mil habitaciones, más del 80% de categorías 4 y 5 estrellas, la metrópolis se enfoca hacia el segmento de lujo, cuyos máximos exponentes son Grand Iberostar Packard, Gran Hotel Manzana Kempinski, Iberostar Parque Central y SO/ Paseo del Prado La Habana, en plena fase de apertura. En tanto, son igualmente atractivos, por su segmentación temática y estar emplazados en edificios patrimoniales, los pequeños hospedajes del Centro Histórico.

Una veintena de hoteles operan mediante contratos de administración y comercialización con más de diez cadenas internacionales; y es sede de la Empresa Mixta Bellomonte S.A. –en etapa avanzada de preparación de la inversión– para un desarrollo inmobiliario asociado al turismo, resultado de la alianza entre la cubana CubaGolf y la compañía China Beijing Enterprise Real State.

Complementan el producto de turismo cultural las modalidades de playa, en el polo Playas del Este, y náutica, en los escenarios de la Marina Internacional Hemingway, la Base Náutica Tarará y tres centros internacionales de buceo.

Principal plaza cultural del país, la urbe es sede de más de un centenar de museos y galerías y otros tantos espacios expositivos, estudios, talleres y centros de arte; y casi media centena de teatros, salas y cine-teatros.

La infraestructura turística se apoya en una red de más de dos mil restaurantes, bares, cabarets y clubes nocturnos. Especial mención para: el célebre Tropicana, “un paraíso bajo las estrellas”; los cabarets Parisién y Copa Room; los bares Habana Café, El Gato Tuerto y La Zorra y el Cuervo; los icónicos de siempre La Bodeguita del Medio, para degustar la comida criolla y el clásico mojito, y Floridita, si prefiere los mariscos de la casa y el refrescante daiquirí. Irrumpen airosamente las “paladares” (restaurantes privados), como La Guarida, en la casa donde se filmó la conocida película cubana Fresa y Chocolate, por la que han pasado desde los Reyes de España hasta Madonna; o San Cristóbal, popularizada por haber sido escogida por Barack Obama para cenar en familia durante su visita a la Isla.

El Centro Histórico conserva la arquitectura del pasado colonial, pleno de palacetes, mansiones, vetustas calles adoquinadas, museos, iglesias, en particular la Catedral; espléndidas plazas –de Armas, de San Francisco, Vieja y de la Catedral—, así como las fortalezas: Castillo de la Real Fuerza, coronado por La Giraldilla, estatuilla símbolo de La Habana; La Punta, museo de sitio de la antigua arquitectura militar; y el Morro, cuya imagen es de las más representativas del destino, con su faro, que puede visitarse en horario diurno para observar las mejores vistas de la ciudad. Tantas remembranzas de cinco centurias, en medio del perenne y entusiasta andar de turistas y pobladores, transporta al visitante por un genuino viaje en el tiempo.

Ecléctica por excelencia, La Habana Moderna, desarrollada a plenitud durante el siglo XX sobre un trazado urbanístico regular con abundancia de áreas verdes, muestra una mezcla de estilos arquitectónicos desde las primeras décadas del XX, predominantemente de los 40 y 50, hasta la actualidad; concentra los edificios más altos de Cuba y es el núcleo de la vida nocturna citadina.

Las barriadas de Miramar y El Vedado; la Plaza de la Revolución con el obelisco Monumento a José Martí, mirador más alto de la ciudad (139 m sobre el nivel del mar); Cementerio de Colón, tercero en importancia del orbe; la Calle 23 con La Rampa, la hermosa 5ta Avenida, son algunos de los sitios más emblemáticos.

La Habana mereció el lauro de Ciudad Maravilla del Mundo, por la fundación suiza New7Wonders, y la Real Academia de Gastronomía de España en conjunto con la Academia Iberoamericana de Gastronomía la declararon Capital Iberoamericana de la Coctelería. La tipifica el nombre de la campaña de comunicación por su 500 aniversario: Real y Maravillosa.

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