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Puntos de Vista: “El turismo en Cuba debe ser a través del lente de la cultura”

Puntos de Vista: El turismo en Cuba debe ser a través del lente de la cultura

Cienfuegos, por ejemplo, a pocos km de Trinidad, es bien diferente en cuanto a expresiones, arquitectura y costumbres. Foto: Cortesía del Mintur

Tomado de PerlaVisión

Más de 500 kilómetros de arenas blancas y aguas verde-azuladas aparecen a lo largo de las costas norte y sur del archipiélago cubano, una imagen seductora que por mucho tiempo potenció el turismo para promocionar a la Isla como excelente destino de “sol y playa”.

Ese es el “plato fuerte” que la también llamada industria sin chimenea continúa ofreciendo a los visitantes, aunque debemos reconocer que esta propuesta de ocio relegó durante muchos años a los turistas a la extensa franja de hermosas playas que nos bordea, sin permitirles un mayor conocimiento de los diversos atractivos existentes hacia el interior de La Mayor de Las Antillas. Sin embargo, la dinámica internacional ha instaurado otros retos para el sector que de a poco ha promovido la ampliación de sus ofertas, así hemos visto crecer en la última década otras modalidades: el Turismo de Salud, el Ecoturismo, y el Turismo Cultural.

Consciente del incremento y perspectivas de esta última variante como dinamizadora del desarrollo de los centros históricos cubanos, la arquitecta Patricia Rodríguez Alomá, directora del Plan Maestro de la Oficina del Historiador de la Habana, ofreció sus declaraciones.

“Cuba lleva muchos más años exportando al mundo la modalidad de sol y playa que la de turismo cultural, y a pesar de que no se puede desestimar esta primera, es cierto que Cuba es mucho más que arena y mar, somos una isla grande y contenemos un patrimonio cultural tangible e intangible extraordinario, nuestras ciudades así lo expresan. Cienfuegos, por ejemplo, a pocos km de Trinidad, es bien diferente en cuanto a expresiones, arquitectura y costumbres, en ese sentido podemos ofrecer una diversidad cultural”.

Para Rodríguez Alomá el turismo cada vez resulta más accesible a las personas del mundo, aunque reconoce que Cuba debe ser capaz de escoger qué visitantes desea, qué tipo de turismo es conveniente y cuál no. “A veces yo entiendo que las estadísticas sean importantes, ya sobrepasamos los 4 millones de visitantes, pero creo que el ingreso per cápita es más significativo que la cantidad de turistas. Prefiero tener menos turistas que paguen más por los buenos servicios que seamos capaces de ofrecer, que muchos turistas que paguen poco, pues muchas más personas implica mayores riesgos para el patrimonio.”

El turismo continúa siendo para el país un sector de desarrollo estratégico, reconocido como una industria sumamente sinérgica que genera una derrama monetaria importante y revitaliza o vigoriza toda una serie de secciones de la economía, “lo que pasa es que el turismo es una industria sin chimenea y aunque no es visible su contaminación, es una moneda de dos caras con una contaminación de otro tipo: muy sutil. Debemos acogérsenos a ese tipo de desarrollo con una postura inteligente y sobre todo desde la cultura”, puntualiza la arquitecta Patricia Rodríguez.

Es por ello que la especialista aboga por el desarrollo del turismo desde la cultura, pensarlo desde el ser humano, el ciudadano, la persona que habita y vive en los centros históricos y zonas rurales, solo así se podrá controlar esa avalancha turística que se avecina o que ya comenzó a arribar a la Isla, estudiando, igualmente, las capacidades de carga que poseen los distintos lugares históricos.

“Las economías creativas (las industrias culturales) son conceptos más recientes de desarrollo económico, la cultura siempre se había visto como algo en lo que se invertía a fondo perdido y ya no es así, ha demostrado que puede generar suficientes recursos para sostener y mejorar determinadas localidades desde el punto de vista económico, además tiene el añadido de que la cultura genera sentido de pertenencia, identidad y la diferencia, y justamente en ella está el interés del turismo, por eso turismo y cultura son elementos que tienen una relación estrecha entre sí”, advierte Rodríguez Alomá.

La también Doctora en Ciencias reconoce que la cultura debe disponer y predeterminar cómo es el perfeccionamiento del turismo, de lo contrario es depredador y acaba por extinguir determinadas costumbres, hábitos y expresiones autóctonas, es por eso que la visión debe ser a través del lente de la cultura, así conseguiremos un turismo comedido.

“Ahora en Cuba esta de moda el crucerismo, pero no se puede ser ingenuo con esta modalidad, porque el crucerista consume lo que tiene pago en su barco, solo se baja a mirar. Nosotros necesitamos un turismo que se beneficie de nuestros servicios en teatros, salas, galerías, que pueda adquirir productos de categoría, literatura, música….etc. Tenemos un gran potencial artístico que ofrecer, hay que tratar de captar al turista interesado en ello”.

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