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Más viajes de estadounidenses a Cuba

Servicio TTC.- Agentes de viaje estadounidenses hacen sus maletas para visitar Cuba ante posibilidad de obtener licencias oficiales de su gobierno.

Esos turoperadores están esperanzados de que sus agencias sean las próximas en obtener permiso de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que volvió a conceder licencias tras varios meses de trabas.

Guardián y garante de las sanciones de la Casa Blanca contra La Habana, la OFAC ha expedido recientemente 170 permisos de viaje “pueblo a pueblo”, es decir, educacionales, con itinerarios revisados y vedados para cubano-norteamericanos. La cifra rebasa en 30 los concedidos antes de julio pasado, cuando el proceso de tramitación entró casi en punto muerto debido a denuncias de congresistas anticubanos de que las giras se apartaban de los objetivos que las originaron.

Aunque ahora niega haber entorpecido el procesamiento de solicitudes, la OFAC obligó, mediante demoras y obstáculos, a agencias autorizadas a organizar viajes a Cuba a cancelar giras planeadas y reducir drásticamente sus plantillas.

Desde su reanudación a inicios del 2011, estos viajes “pueblo a pueblo”, que prohíben a los visitantes gastar dinero en lugares turísticos, han llevado a Cuba unos 10 mil estadounidenses. Entre los turoperadores que ya preparan sus valijas para viajar a Cuba están World Affairs Council of Philadelphia; la asociación de ex alumnos de la UCLA; la Grand Circle Foundation; el programa Road Scholar; Friendly Planet; Geography Expeditions; y Moto Discovery.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos eliminó un cuello de botella durante el verano en esos viajes provocado por quejas de “demasiado baile y bebida en la isla”, y emitió más licencias que nunca para tales viajes.

Agentes de viajes dijeron que ya se apuran para arreglar varias de esas giras, en esencia viajes educacionales en grupo con itinerarios establecidos y diseñados para personas que no sean cubanoamericanas, para la temporada de invierno en Cuba.

“No estamos a plena velocidad, pero vamos a una velocidad decente”, dijo Tom Popper, cuya agencia Insight Cuba, en New Rochelle, Nueva York, canceló unos 30 viajes planeados y dejó sin trabajo a 22 empleados desde julio hasta septiembre mientras esperaba una renovación de licencia.

“Procesamos sistemáticamente todo el tiempo las solicitudes pueblo a pueblo”, dijo Jeff Braunger, director del programa de la OFAC para Licencias de Viajes a Cuba, en un correo electrónico a un medio de prensa en Miami. “Procesar cualquier solicitud de licencia, sin importar su disposición eventual, puede requerir un tiempo importante, debido a varios factores. Nuestra meta es procesar todas las solicitudes de viaje a Cuba de forma oportuna y justa”.

Pero durante las últimas semanas varias licencias nuevas o renovadas que habían estado pendientes durante el verano se emitieron a grupos de viajes, incluyendo algunas a las mencionadas como los principales violadores de las anteriores regulaciones.

Un portavoz del Tesoro dijo que la OFAC ha emitido ahora unas 170 licencias pueblo a pueblo, comparadas con unas 140 antes de que se creara el cuello de botella este verano. La OFAC ha declinado categóricamente detallar cómo se aprueban, rechazan o devuelven para información adicional las solicitudes.

Aprobados por el Congreso en 1992, se requiere que los viajes pueblo a pueblo fomenten “interacciones significativas” poco precisadas entre visitantes estadounidenses y los cubanos, pero no permiten el turismo. Los cubano-americanos viajan a la isla con licencias de reunificación familiar.

El presidente George W. Bush los suspendió en medio de quejas de que los visitantes de EEUU bailaban demasiada salsa y tomaban demasiados mojitos. Barack Obama los reinició a comienzos del 2011 y un estimado de 10,000 estadounidenses se unió a ellos en el período de un año.

Pero a finales del año pasado hubo quejas en el sentido de que los viajes eran una mezcla de turismo con “adoctrinamiento” de Cuba.

John McAuliff, un neoyorquino cuyo Fund for Reconciliation and Development aboga por mejores relaciones de EEUU con Cuba, Vietnam, Cambodia y Laos, dijo que él también recibió una licencia pueblo a pueblo el mes pasado, después de una espera de dos años.

“Pueblo a pueblo es importante porque cualquier estadounidense puede participar y (los viajes) brindan el potencial de un compromiso real, mutuo, superando los estereotipos y creando confianza en ambos países”, dijo McAuliff. Pero él desea menos regulaciones.

“La OFAC hace esto más difícil al insistir en programas estructurados a tiempo completo … en vez de confiar en los estadounidenses que no son de origen cubano a autodirigirse y explorar”, agregó en otro correo electrónico.

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