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La inversión extranjera es un elemento activo en el desarrollo económico de Cuba

La inversión extranjera es un elemento activo en el desarrollo económico de Cuba

Foto: TTC

Entrevista con Déborah Rivas Saavedra, directora general de Inversión Extranjera del Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera de Cuba.

TTC – Directora, a tenor de que la Ley 118/2014 de la Inversión Extranjera reconoce que esta modalidad resulta vital para acceder a nuevos mercados e insertar productos y servicios cubanos en cadenas internacionales de valor, ¿cuál es el saldo resultante que valida tal premisa?

Siempre decimos que los cambios en las normas, por sí solos, no son suficientes para alcanzar los objetivos que nos hemos propuesto con vistas a incrementar la atracción de inversión extranjera. La emisión de una nueva Ley y su marco legal complementario respondió a un cambio de la política pública respecto a este tema, en correspondencia con los Lineamientos de la Política Económica y Social aprobados en el VI Congreso Partido del Partido Comunista de Cuba.

Incluso entre el VI y el VII congresos de ese órgano, se marca una diferencia: en el VI se le consideraba como un complemento, y ya en el VII se incorpora como un elemento activo y fundamental; o sea, que ya en los documentos programáticos del Partido, de la actualización del modelo y de las bases del plan de desarrollo económico y social hasta 2030, hay un reconocimiento expreso de la necesidad de utilizar esta inversión.

Es decir, lo que es un salto cualitativo es que se considere en estos momentos como un elemento fundamental para el desarrollo económico del país, en particular para determinados sectores que se han identificado como estratégicos a corto y mediano plazos.

Por tanto, yo diría que en estos cuatro años hemos logrado mayor comprensión por los actores económicos nacionales de la voluntad política del Partido y el Gobierno cubano de reconocer la inversión extranjera como una fuente de desarrollo, no solo para obtener capitales, tecnologías y mercados externos sino, inclusive, métodos gerenciales modernos, sustituir importaciones y generar encadenamientos productivos.

Del 2014 al 2018, la Cartera de Oportunidades de Negocios ha crecido sistemáticamente: hemos conseguido que las empresas añadan el capítulo de inversión extranjera a sus respectivas estrategias de expansión.

Tanto el General de Ejército Raúl Castro Ruz como el presidente de los consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, han sido claros y han insistido en que es fundamental utilizar la inversión extranjera, que tenemos que ser audaces y creativos; y ya eso se ha ido incorporando en la mentalidad de nuestro sistema empresarial, lo que tiene un reflejo en una cartera de negocios cada vez más amplia y diversa.

No podemos obviar que el recrudecimiento del bloqueo en estos dos últimos años tiene un impacto negativo y sigue siendo el principal obstáculo para traer capital foráneo. No obstante, el crecimiento de la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM) ha sido estable y se han incrementado los usuarios. Asimismo, fuera de esta, también han ido aumentando los proyectos con inversionistas extranjeras, en consonancia con los sectores estratégicos definidos por nuestro país. Nosotros consideramos que sí podemos seguir avanzando y que el cambio de Ley, y sobre todo el cambio en la política, continuarán dando resultados, que se irán consolidando paulatinamente.

El pasado año se captaron como capital comprometido 2 300 millones de dólares para inversiones, que se van ingresando al país en la medida en que los proyectos se vayan ejecutando. En 2018, aunque aún no ha concluido, igualmente hay nuevos negocios concretados, reinversiones aprobadas y proyectos en fase avanzada de negociación que podrán cerrarse antes de que termine el año.

No estamos satisfechos con los resultados y, consecuentemente, seguiremos trabajando en todas las instancias. Hay un sistema de chequeo por sectores; incluso el propio presidente Díaz-Canel mensualmente despacha personalmente el tema y ha indicado que se evalúe en las reuniones del Consejo de Ministros. Estamos visitando a las empresas establecidas e insistiendo con todos los grupos negociadores para concretar los proyectos.

TTC – En esencia, ¿en qué estriban las modificaciones aprobadas a las normas complementarias de la referida Ley y qué beneficios ofrece a los inversores?

Este año se aprobaron modificaciones al reglamento de la Ley, que justamente van en la dirección de facilitar los procesos asociados a la inversión extranjera: desde el punto de vista interno, valoramos cuáles son los aspectos que podemos mejorar para que se acorten los trámites y se concreten más rápidamente los proyectos.

Y ese es el impacto que tienen las modificaciones: se van a conformar los expedientes con menos documentos, con menos nivel de ingeniería para presentar los estudios económicos, y eso debe contribuir a que los inversionistas puedan establecerse mucho más rápido en Cuba para comenzar el proceso inversionista.

TTC – ¿Modifica la propuesta de reforma constitucional que actualmente se debate, las bases de la actual Ley de Inversión Extranjera?

El proyecto de reforma constitucional confirma la importancia que estamos dando en todos los documentos programáticos a la inversión extranjera, porque de manera explícita en los fundamentos económicos refiere que el Estado la garantiza. Esto está en correspondencia, además, con acuerdos de promoción y protección recíproca de inversiones que hemos suscrito con otros países.

Que se incorpore en la Constitución implica que ratifica las garantías que da a los inversionistas, lo que proporciona transparencia jurídica e importantes bases para el establecimiento de la inversión extranjera en el país. Y al mismo tiempo, dispone que se haga conforme a la ley actual, que no es como en otros casos que son leyes que tendremos que hacer; en este particular, nos acompaña la suerte de que es una ley que ya está en vigor, es pública y de conocimiento de todos los inversores.

En sentido general, ratifica y refrenda lo que ya veníamos haciendo y dispone a nivel constitucional las garantías que el Estado da al inversionista extranjero. La anterior Constitución ya la contemplaba, no es nuevo; pero no de manera tan clara, y esta nueva agrega, además, tales garantías.

TTC – ¿Pudiera referirse a algunos de los nuevos proyectos que están en ejecución, asociados a los sectores estratégicos de la economía cubana?

Bueno, al referirnos a los sectores identificados como estratégicos estamos hablando del turismo, fuentes renovables de energía, producción de alimentos, industria manufacturera, recursos hidráulicos, industria petrolera; la construcción, que impacta no solo como sector en sí, sino, además, en un eje transversal de las bases, que es el desarrollo de la infraestructura…

Otra rama estratégica es la industria farmacéutica, biotecnológica y de productos biomédicos. Al efecto, vale mencionar a BioCubaFarma (Grupo de las Industrias Biotecnológica y Farmacéutica), que actualmente negocia varios proyectos y recientemente anunció la creación de la primera empresa mixta entre empresas de Cuba y Estados Unidos, Innovative Immunotherapy Alliance S.A., entre las filiales comerciales del Centro de Inmunología Molecular de Cuba y el estadounidense Roswell Park Comprehensive Cancer Center, para el desarrollo de productos innovadores contra el cáncer. Se están haciendo en estos momentos determinados ensayos clínicos en Estados Unidos, y se han establecido en la ZED Mariel que, para nosotros, es la punta de lanza en la captación de capital extranjero.

Hay otro eje estratégico que es la inserción de Cuba en la economía internacional, en lo cual la inversión extranjera juega un papel trascendental, porque si logramos los encadenamientos productivos nos encadenaremos de igual forma con exportaciones y nos insertaremos en las cadenas de valor internacionales.

Recientemente, hemos aprobado varios proyectos nuevos: parques fotovoltaicos para generar electricidad; negocios en turismo con cadenas internacionales, por ejemplo, de México, que no teníamos –en este caso con el Grupo Posadas–; Vietnam, con Viglacera, y Singapur, con Banyan Tree; la nueva empresa mixta cubano-italiana Comital S.A., dedicada a la producción y comercialización de pastas frescas.

Se suman contratos de administración de la terminal de cruceros de La Habana con una empresa de Turquía, que entra en Cuba con este negocio; para la producción de tejidos de punto y confecciones, en la industria ligera, con Italia; para la prospección y extracción petrolera, con Australia, y de administración en la minería, ambos a riesgo.

Es decir que, a pesar del bloqueo, hay varios proyectos cerrados este año y otros tantos que están en negociaciones. En todos estos sectores identificados como estratégicos se han ido concretando negocios y en la nueva Cartera hay muchos más. Las oportunidades se han ido identificando de manera creciente por los empresarios nacionales en aras de captar inversionistas para el desarrollo de sus empresas, que tributan al Producto Interno Bruto del país.

TTC – Principales países que acometen proyectos de inversión en Cuba…

Hay un lineamiento del VII Congreso, que viene del VI, que versa sobre la diversificación de orígenes de los inversionistas. No podemos seguir dependiendo de un solo mercado; en la historia de Cuba, desde la colonia, se ha demostrado que no es viable esa dependencia de un solo proveedor, y por eso es que estamos diversificando la procedencia del capital.

Así, se aprecia que desde la aprobación de la Ley 118, hemos logrado atraer inversionistas de nuevos mercados que antes no tenían representación en Cuba, como por ejemplo de Vietnam, la India, Singapur, Corea del Sur, e incluso, como decía antes, de Estados Unidos.… Quiero decir con esto que hemos ido poco a poco abriendo la gama de nacionalidades de los inversores, que hasta 2014 eran básicamente europeos, fundamentalmente españoles, y canadienses, pero con la nueva Ley y toda la promoción proactiva que se está haciendo, hemos ido variando las procedencias.

No es suficiente, debemos seguir diversificando los orígenes, traer más capital de América Latina, no solo de México y Chile, con los que hemos aprobado nuevos negocios recientemente, sino al mismo tiempo de países asiáticos y algunos africanos que también invierten en el extranjero.

Debemos integrarnos, porque hoy nosotros tenemos vínculos de cooperación y muy buenas relaciones con muchas naciones del mundo: hay que lograr que se igualen las relaciones económicas y de inversiones con las relaciones políticas y de colaboración que sostenemos. Ese es uno de los desafíos a los que estamos convocados y que tienen su base en el lineamiento enfocado a no depender nunca más de un solo mercado o de un solo proveedor para este desarrollo.

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