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Gastronomía y arte culinario tributan al producto turístico

Gastronomía y arte culinario tributan al producto turístico

Reconocidos chefs cubanos y la snuevas generaciones del sector se dieron cita en la exposiciòn que sucedió al taller teórico, en la cual se mostraron platos emblemáticos de la cocina cubana. Fotos: TTC

El “Taller de gastronomía y arte culinario” fue, sin dudas, una de las sesiones que más atrajo la atención entre los más de 600 asistentes a la recién concluida II Convención de Comercio Cuba 2019, que tuvo lugar en el Palacio de Convenciones de La Habana, del 13 al 17 de mayo, dedicada especialmente al 500 aniversario de la villa de San Cristóbal de La Habana.

Bajo la óptica de lograr que la cocina cubana sea declarada patrimonio cultural, la jornada contó con la presencia, entre otras personalidades y especialistas, de la viceministra del Comercio Interior, Nancy Valdés Jiménez, y el presidente de la Federación de Asociaciones Culinarias de Cuba, Eddy Fernández Monte. En el ánimo de ponentes y auditorio primó la premisa de que mantener la defensa de la cocina cubana infiere notablemente en la utilización de los productos autóctonos y, por ende, al desarrollo del país.

Gastronomía y arte culinario tributan al producto turístico

Entre las disertaciones, resaltó la investigación “De la cocina cubana como producto turístico del destino Cuba”, presentada por la PhD María Espinosa Manfugás, cuya autoría comparte con colaboradores de la Facultad de Turismo de la Universidad de La Habana.

Sobre la base de que existe un conjunto de alimentos y bebidas que son típicos de un país, que hablan de los hábitos alimentarios de sus habitantes o revelan el complejo entramado cultural de que es depositaria una sociedad, se explica el por qué en los últimos años el turismo ha encontrado en el acervo cultural gastronómico una cantera para la creación de nuevos productos.

De ahí que se realizara un estudio que responde a una necesidad expresa de Cuba, cuyo objetivo ha sido valorar la situación actual de los elementos que inciden en que la cocina cubana se visualice como un producto turístico del destino.

Afirma la ponente que “gastronomía y turismo (entremezclados con la cultura local) aparecen como una simbiosis perfecta para que los visitantes puedan adquirir un producto distinto y conocer un destino diferente, propiciando el desarrollo económico de determinadas áreas, basado en el concepto de desarrollo sostenible”.

Gastronomía y arte culinario tributan al producto turístico

Con absoluto rigor científico, y a partir de una amplia y representativa muestra, las autoras demostraron que “existen potencialidades en el destino Cuba para que la cocina cubana sea considerada un atractivo turístico y contribuya a diversificar el producto de la nación (…) pero aún la gastronomía no es un elemento motivacional de viaje para los turistas que visitan el país; sin embargo, es de interés para la mayoría de los visitantes, una vez que están en el destino, ya que sienten la necesidad de degustar la comida cubana”.

Se evidenció, además, que la mayoría de los restaurantes de la red extrahotelera no se orienta hacia la oferta de cocina cubana; no obstante, en los de gestión no estatal (los llamados “paladares”), existe una proyección favorable en tal sentido.

Un elemento de gran trascendencia es el hecho de que los platos típicos considerados como emblemáticos de la cocina cubana se expenden en un número reducido de restaurantes.

Otra de las ponencias más debatidas fue “Nuestra cocina y la formación de nuestro pueblo”, del Chef Carlos Silvio Otero Pérez, vicepresidente Primero de la Federación Culinaria de Cuba.

Otero parte de la aseveración de que “cada país a través de su cocina manifiesta sus costumbres, que se traducen en el comportamiento cultural e identidad del pueblo”, y asegura que Cuba no está ajena a estas investigaciones.

“La formación de la sociedad cubana se ha caracterizado por su mestizaje e influencias de otras cocinas que han dejado su huella, enmarcado su origen y desarrollo, además, en la formación de los etnos cubanos desde sus inicios hasta el presente, y la cocina es parte de ello”, es la conclusión principal de su ponencia.

El estudio presentado ofrece un breve resumen de los hábitos alimentarios y costumbres en la alineación étnica de la identidad cubana desde los aborígenes, las influencias foráneas de españoles, africanos, chinos, judíos, mexicanos, franceses, árabes, holandeses, italianos, japoneses, suecos, daneses, rusos, irlandeses y otras nacionalidades. Y caracteriza las tres grandes etapas en la conformación de la cultura alimentaria de Cuba: Precolombina, de la que han llegado a nuestros días la yuca, el casabe y el ajiaco, definido este como plato nacional; Formación de etno cubano y Finales del siglo XIX hasta el presente.

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