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Especial de TTC: Una aventura congelada

Especial de TTC: Una ventura congelada

La Antártida es un destino con singular atractivo. Foto: nsh87/123rf

Por F. Martin

Servicio TTC.- El gobierno chino estableció una nueva lista de reglas para los ciudadanos de ese país que visiten la Antártida.

Las regulaciones anunciadas en el periódico South China Morning Post a inicios de año prohíben la cacería, dejar residuos sólidos en el lugar visitado o tocar o alimentar a los pingüinos.

La publicación explicó que el verano pasado un gigantesco iceberg separado de una de las mayores plataformas de hielo flotante de la Antártida provocó una sensación de urgencia en cuanto a los daños a la naturaleza que está sufriendo el continente.

Debido a eso, el gobierno chino estableció la nueva lista de reglas para sus ciudadanos que visitan la Antártida, la cual ofrece una aventura a los turistas como ninguna otra.

Los chinos de vacaciones que, dicho sea de paso, inundan el mundo gradualmente por ser tan numerosos la pueden pasar a lo grande en el Polo Sur acampando en los glaciares, viendo pingüinos de cerca, navegando en kayak alrededor de icebergs y asistiendo a conferencias científicas de talla mundial.

Para una aventura de tal magnitud el precio más bajo que se paga en el mundo es de 5.000 dólares cada turista, que así puede visitar el único continente del mundo sin ciudades o zonas horarias.

Y esa aventura congelada es cada vez más frecuente para el turismo internacional.

Según datos de la Asociación Internacional de Operadores Turísticos Antárticos, con sede en Rhode Island, Estados Unidos, el turismo en la Antártida ha aumentado de menos de 2.000 visitantes en la década de 1980 a más de 45.000 visitantes de todo el mundo en 2017.

Los científicos de China y otros países creen, sin embargo, que no importa cuán extraodinario pueda ser un viaje al continente congelado, no puede dejarse de advertir sobre los peligros ambientales debido al aumento del turismo. Los especialistas piensan que la Antártida, es un continente remoto y cada vez más vulnerable, cuyos residentes principales son investigadores y el turismo masivo tiene un costo ambiental.

Los cruceros que llevan a los viajeros hasta el fin del mundo, por ejemplo, transportan contaminantes del aire que pueden devastar aún más esa región.

Los funcionarios de la Administración Antártica y del Ártico, una entidad China, anunciaron por esos motivos y por primera vez el nuevo conjunto de reglas a seguir por los turistas, incluidas en los compromisos de los países que firmaron el Tratado Internacional Antártico.

El número de turistas chinos a la Antártida ha crecido significativamente en los últimos años, de menos de 100 en 2008 a 3,944 en 2016. Los turistas chinos ya constituyen el segundo grupo de visitantes, después de los estadounidenses.

Cumplir reglamentos de cuidado ambiental es ya una exigencia.

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