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Especial TTC: Industria del ocio en el continente blanco

Servicio TTC.- Como quien prueba con la punta del pie la temperatura del agua antes de lanzarse una piscina, el turismo  antártico está perdiendo el miedo a los hielos y ya genera unos 300 millones de dólares anuales, cifra quizá baja para la grandeza del polo, pero apreciable en el combate de la crisis global.

Cifras manejadas este mes durante la XXXIV Reunión Anual de la Asociación Internacional de Operadores Turísticos, (IAATO, por sus siglas en inglés) en la ciudad austral chilena de Punta Arenas revelaron que durante la última temporada, los amantes de las vacaciones bajo el cero centígrado fueron 35.000 y la tendencia es a crecer.

Los turoperadores del mundo no desprecian tales estadísticas: 120 de ellos asistieron a la conferencia que, dicho sea de paso, fue la primera en más de 20 años que celebra IAATO en una localidad de América Latina.

Esa organización fundada en 1991 tiene afiliados en Argentina, Australia, Bélgica, Canadá, Chile, Francia, Alemania, Italia, Japón, Países Bajos, Nueva Zelanda, Suecia, Reino Unido y Estados Unidos. Otro dato de interés para los vacacionistas invernales: Reúne al 90 % de los operadores que brindan servicios al turismo antártico internacional.

La diversión no es precisamente de sol y playa. Por ejemplo, Chile mantiene un puente aéreo hasta el “Continente Blanco” con el fin de que los turistas no corran riesgos aventurándose en el turbulento Mar de Drake en cruceros que pudieran terminar como pastos de las focas.

De esa manera, los chilenos están convirtiendo a Punta Arenas, la ciudad más próxima a la Antártica en todo el mundo, en la puerta de entrada al Polo Sur. El negocio se apoya ya en las expediciones científicas desde todas las latitudes. Solo ellas aportan 20 millones de dólares al año a Chile.

Pero ya llegan los cruceros, con todo y corrientes turbulentas. Por lo pronto, usan como base la ciudad argentina de Ushuaia.

El turismo antártico no es cualquier cosa. Nació regulado con las necesidades de la humanidad, que dicho sea de paso, lo contamina todo, esperemos no haga lo mismo con los polos.

El llamado impacto ambiental negativo del turismo en la Antártida ya se reduce a partir de regulaciones vigentes que protegen allí la flora y la fauna. Regular no significa, no obstante, que tanto la flora como la fauna pierdan sus atractivos como espectáculos. En la actualidad en lalitudes más altas, como La Florida, las bellezas de la Antártida se explotan para los turistas que no puedan o no quieran irse a verlas hasta el fin del mundo.

Un atractivo especial de la Antártica, el elegante pingüino, tendrá desde este mes un imperio tropical. Está situado en el SeaWorld de Orlando, Florida. Lo más espectacular es que los creadores de tal imperio quieren llevar a sus clientes a un mundo congelado en una región donde nunca cae nieve.

“Sentirán la grandeza majestuosa del Polo sur y lo verán, a través de los ojos de los pingüinos, en un emocionante recorrido familiar, el primero en su clase”, explicó una promoción. En efecto, una colonia enorme de pingüinos espera a los turistas en plena primavera.

Nueva York, ciudad que intenta no quedarse detrás en casi ninguna empresa, ya anunció el mayor centro de ocio sobre hielo del mundo. Será un complejo de 9 pistas y 70.000 metros cuadrados de superficie, según anunció hoy el alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg.

Estará en el barrio de El Bronx,y se invertirán en su construcción 275 millones de dólares. Estará operativo para 2019. Las pistas de hielo tendrán dimensiones oficiales para competiciones deportivas, y una de ellas tendrá una capacidad para 5.000 espectadores.

Pero al turista de verdadero corazón aventurero le interesa el “real thing”, una frase en inglés que pide la “verdadera cosa” de “cada cosa” si se acepta la redundancia. En ese sentido, la Antártida, con glaciares y témpanos es lo real. Son 14 millones de kilómetros cuadrados, las temperaturas más bajas del planeta y vientos de hasta 300 kilómetros por hora. También posee la mayor reserva de agua dulce de la Tierra y el 90 por ciento de todo el hielo del planeta.

Nadie sabe el nombre del primer turista que visitó el destemplado lugar, pero la industria del ocio del continente blanco ya hizo sus inicios de verdadero negocio en algún momento de 1992, cuando pasaron el tiempo libre allí 6.700 valientes. En 2009 ya fueron 45.200.

Un estudio revela que la mayoría procede de Estados Unidos (33,9 %), seguidos de Australia (11,1 %), Alemania (8,8 %), el Reino Unido (7,7 %), Canadá (6,1%) y China (4,4%).

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