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Especial de TTC. Los volcanes: Malas y buenas noticias turísticas

Especial de TTC. Los volcanes: Malas y buenas noticias turísticas

Restos polvorientos y humeantes del volcán Soufriere Hills en Montserrat. Vista aérea desde helicóptero. Foto: industryandtravel/123RF

Por Frank Martin

Servicio de TTC.- Monserrat tiene una atracción turística única. Es el volcán Soufrière Hills activo y complejo con muchas cúpulas de lava que forman su cumbre en la isla caribeña.

El Caribe tiene algunos volcanes que coinciden el mismo nombre de Soufriere, que quiere decir en francés “salida de azufre”.

Pero el de Monserrat es incomparable por sus consecuencias. Soufrière Hills se activó en 1995 y aún no se apaga.

Su resultado más dañino es que dejó inhabitable a más de la mitad de la isla cuando destruyó su ciudad capital, Plymouth. Desde entonces dos tercios de la población la han abandonado.

Paro quienes se han quedado el volcán tiene otro significado: el turismo.

El pueblo fantasma de Plymouth de inquietante tranquilidad y ausencia de vida incluyendo los animales, en especial el pájaro no logra espantar a los curiosos, que no son pocos y vienen de todo el mundo.

En Monserrat se ofrecen viajes en helicóptero, un medio muy utilizado en la peculiar industria turística de esa isla, un territorio británico de ultramar ubicado al sureste de la isla de Puerto Rico.

Jack Boy Hill es el mejor lugar para observar desde tierra una vista panorámica del cono del volcán.
Desde allí es bien visible un paisaje muy duro que incluye el aeropuerto internacional de Monserrat destruido por la lava.

El volcán es celosamente monitoreado por el Observatorio de Montserrat. Las emisiones de gases de este volcán se miden mediante un sistema analizador de gases de componentes múltiples, que detecta la desgasificación pre-eruptiva de magmas ascendentes, mejorando los pronósticos sobre sus estallidos.

Las malas noticias
En estos días volcanes por el mundo están recordándole a los seres humanos que pueden borrar de repente el bienestar durante un gran paseo de vacaciones.

Es el caso del White Island de Nueva Zelanda. Apenas iniciada su erupción la semana pasada ya había causado cinco muertes.

En ese momento se creía que unas 50 personas habían estado en el volcán o cerca de él cuando entró en erupción, incluidos alrededor de 30 pasajeros de un crucero de la Royal Caribbean.

Un total de 23 personas fueron rescatadas de la isla.

Los especialistas se preguntan sobre la razón por la cual se permitían aún los viajes al volcán activo pese a una alerta que ya estaba vigente.

Conocido en maorí como Whakaari, o sea “El volcán dramático”, el de White Island es el más activo en Nueva Zelanda y ha tenido varias erupciones a lo largo de los años, incluida una en 2016.

Pese a ello Monserrat es un gran atractivo.

Sus habitantes son un claro ejemplo del reto humano a la naturaleza.

Por ejemplo, Little Bay es una ciudad en construcción en Monserrat para ser la futura capital de la isla.

Los expertos creen que el reto a las amenazas naturales es una reacción necesaria de la humanidad.
El Caribe enfrenta cada año furiosos huracanes y otros fenómenos naturales, incluso movimientos telúricos. Ninguno de los desastres que puedan haber ocurrido han terminado con la pujante industria del turismo, que no ha dejado de crecer en las últimas décadas.

Tampoco los volcanes. Por ejemplo, el Kick ’em Jenny” es un volcán submarino ubicado a ocho kilómetros de la costa norte de la isla más grande de las que forman Granada.

Una creciente actividad sísmica a mediados del año pasado alertó a las autoridades.

El gobierno de Granada ordenó entonces a las embarcaciones que navegaban por la zona mantenerse alejadas del “Kick ’em Jenny”.

Aumentaron el mismo día la alerta de amarilla a naranja. Se impuso una zona de exclusión de cinco kilómetros alrededor del volcán.

Más de un año después los turistas siguen llegando a Granada sin inmutarse.

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