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Especial de TTC: El Caribe contra las sequías

Especial de TTC: El Caribe contra las sequías

Foto: jjesadaphorn/123rf

Por F. Martin

Servicio TTC.- El cambio climático ha obligado al Caribe, que vive de su industria turística, a monitorear los huracanes. Hoy vigila con preocupación similar también a las sequías, un fenómeno menos violento pero que mata lentamente.

La Red de Monitoreo de Sequías y Precipitaciones del Caribe (CDPMN), un organismo especialmente creado a causa del cambio climático, dijo en un reporte este mes que existe preocupación por la sequía a largo y corto plazo en las Guayanas, en particular en el norte de Surinam.

“Con Cuba y Antigua relativamente secos en los últimos meses, los recursos hídricos deberían monitorearse en busca de una sequía a largo plazo que pueda afectar las aguas subterráneas y las grandes cuencas, hasta al menos al final de la estación seca”, dijo la CPDMN en su boletín de abril.

De acuerdo con el informe, los recursos hídricos en Belice, particularmente en el norte y sudeste del país, también deberían ser monitoreados por la posibilidad de desarrollo de la sequía.

No obstante observó con más optimismo que han ocurrido “lluvias abundantes durante la temporada húmeda de 2017 y sin grandes déficits que se hayan acumulado desde el inicio de la temporada seca del Caribe en la mayoría de los lugares”, dijo la CDPMN.

Agregó con menos optimismo que el sudeste de Haití está bajo una sequía a largo plazo.
Según el CPDMN, se experimentaron condiciones mixtas en las islas del Caribe oriental durante el mes de febrero. Reportó que Trinidad estaba levemente seca a ligeramente húmeda, con Tobago y Santa Lucía leve a moderadamente húmedas, mientras que Granada estaba extremadamente húmeda y Barbados muy húmeda.

Barbados, pese al mejor pronóstico, no pierde el tiempo y ya está implementando un programa que puede ser un ejemplo en el Caribe.

El proyecto promete un nuevo futuro del agua para los habitantes de la isla al aumentar la conciencia de los isleños sobre el ciclo de lluvias y los probables impactos del cambio climático en el suministro de agua potable de la isla.

Se espera así que Barbados reduzca la vulnerabilidad a los impactos climáticos severos, las emisiones de gases de efecto invernadero, el consumo y se promuevan usos apropiados de diversas fuentes de agua mediante medidas legislativas para apoyar el desarrollo climático inteligente en el sector del agua.

En Cuba, el Instituto Nacional de Recursos Hídricos aplicó desde los últimos años un programa para combatir y reducir la gravedad de la situación de sequía. Las medidas de emergencia adoptadas incluyeron el enlace de los sistemas de distribución de agua con el fin de redirigir el agua a las zonas donde se había agotado.

Sin embargo, la conciencia del cambio climático en el Caribe y las medidas que ya se toman más rápidamente son solo recientes.

Por ejemplo, en 2013, el Servicio Meteorológico de Jamaica realizó su primer pronóstico oficial de sequía cuando se utilizó la herramienta de predicción del clima (CPT) entonces recientemente desarrollada para predecir una alta probabilidad de precipitación por debajo del promedio en los tres meses siguientes.
En febrero, la agencia había declarado oficialmente una sequía en las zonas orientales y centrales de la isla según los pronósticos.

Las sequías no son solo un problema de la industria del turismo. El sector agrícola de Jamaica representa aproximadamente el 7% del producto interno bruto (PIB) de la isla y emplea alrededor del 20% de su fuerza de trabajo.

La Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe advirtió a las islas ya en 2016 que se espera que el cambio climático aumente la intensidad y frecuencia de las sequías en el Caribe, por lo que los países deben mejorar sus capacidades para enfrentar este y otros desafíos relacionados con el clima en cuanto a seguridad alimentaria y erradicación del hambre.

La región ya experimenta eventos de sequía cada año, a menudo con una baja disponibilidad de agua que afecta la agricultura y los recursos hidráulicos, y un número significativo de incendios forestales.

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