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Del Prado habanero, un poco de historia

Del Prado habanero, un poco de historia

Fotos: JVC.

Ha visto crecer La Habana durante más de tres siglos. Testigo perenne de buenos y malos momentos, de cambios y esplendores. Hermano menor del popular Malecón, con el que comparte uno de sus extremos, también espacio para el amor, los sueños y la creación. Otra inseparable maravilla de la vida de esta ciudad.

Nuevo Prado, Alameda de Extramuros, Paseo de Isabel II, Paseo del Prado y finalmente Paseo Martí son las muchas denominaciones que ha recibido esta popular arteria habanera que se resumen, para caminantes habituales y ocasionales en El Prado.

Del Prado habanero, un poco de historia

Vista antigua del Prado Foto: tomada www.habanaradio.cu

En la segunda mitad del siglo XVIII nace fuera de La Habana amurallada como un nuevo espacio público que ensanchaba la vida social de la ciudad a la que las grandes paredes de piedra ya le quedaban pequeñas. Su construcción formó parte de un programa de obras públicas destinadas a dotar a la ciudad de un “porte” adecuado a su condición de Ciudad Capital expone el sitio www.ecured.cu.

La idea fue todo un éxito y el “Nuevo Prado”, con cerca de un kilómetro de largo se convirtió en epicentro de La Habana colonial: una alameda campestre rodeada de árboles para pasear a pie y conversar y por cuyos extremos circulaban los carruajes.

Sucesivos gobernadores de la época se encargaron de mejorar sus condiciones: en la primera mitad del siglo XIX se convierte en una ancha calzada con acentuado papel de vía de comunicación. En ese entonces surgen en sus alrededores otros emblemáticos edificios como el Teatro Tacón, hoy Gran teatro de La Habana Alicia Alonso.

Las referencias históricas dan cuenta de que, en 1840, se le bautizó con el nombre de la reina: “Paseo de Isabel II”. Pocos años después con el crecimiento de la ciudad y el derrumbe de las murallas en 1863 el Prado comenzó a flanquearse de elegantes mansiones, sociedades de recreo, hoteles- como el Inglaterra-, cines, teatros.

También desde ese tiempo adornaban el Paseo la fuente de la India o de la noble Habana, la de la Cascada, ya destruida, y la estatua de Isabel II colocada frente al Teatro de Tacón.

Llega el siglo XX y con él nuevas mejoras. Vuelve a cambiar su nombre ahora para ser Paseo de Martí, en honor al Apóstol de la independencia de Cuba. Los cambios de las primeras décadas trajeron el asfalto a las calles laterales para dar paso a los automóviles, se modernizó su alumbrado y poco a poco el Prado adoptó su estructura actual se construyeron bancos de piedra con respaldo y base de mármol, se colocaron las copas ornamentales, las farolas artísticas de hierro y los ocho leones de bronce que custodian la zona peatonal arbolada con laureles.

Del Prado habanero, un poco de historia

Las calles que rodean el paseo son importantes arterias de la ciudad.

Más allá de la popular zona de paseo, El Prado también comprende el Parque Central, la explanada del Capitolio, el Parque de la Fraternidad y termina en la Fuente de la India o la Noble Habana en su otro extremo, una representación donde figura la imagen de la mítica india Habana, esposa del cacique Habaguanex, cuyo nombre se cree dio nombre a la ciudad.

Del Prado habanero, un poco de historia

Circundan al paseo del Prado significativas edificaciones del turismo, la cultura e historia nacionales como el Gran teatro de La Habana Alicia Alonso (izquierda), el Hotel Inglaterra, y el Hotel Telégrafo.

Mucha historia guarda este símbolo citadino de más de 200 años. El sitio www.todocuba.org refiere varios datos interesantes como la existencia de los Aires Libres del Prado, que comenzaban justo al lado del Hotel Saratoga y se extendían hasta la calle San José, donde se encuentra el cine Payret, y que fueron por mucho tiempo el principal centro de diversión de La Habana.

Cita la información que en el edificio marcado con el número 20 del Paseo del Prado tuvo su sede por muchos años la agencia de viajes American Express Co., la cual aseguraba reservas y compra de pasajes en todas las líneas aéreas y de vapores, ferrocarriles y ómnibus, y programaba excursiones.

Del Prado habanero, un poco de historia

Parque Central.

Ser el primer lugar del país donde se celebró una pasarela de alta costura, a cargo de la casa Chanel, recibir nuevamente al Hotel Packard, renovado y lujoso, y la próxima apertura del Hotel Prado y Malecón marcan los privilegios de los nuevos tiempos.

Del Prado habanero, un poco de historia

El turismo también da nueva vida al Prado, el Hotel Packard acoge varios eventos como este atractivo rally de autos antiguos celebrado recientemente.

También su zona peatonal ha devenido espacio de creación para las artes plásticas y la artesanía, singular galería en la que se pueden observar y adquirir las más diversas piezas o artículos que recuerden el paso por Cuba y uno de sus más preciados sitios.

Hoy el Paseo del Prado se mantiene como uno de los centros ineludibles de la vida habanera. Caminar entre sus árboles sigue siendo un privilegio y una oportunidad para palpar otro ritmo de la ciudad, uno más pausado a la vez que cosmopolita, a ratos entre La Habana moderna y los rezagos de su etapa colonial.

 

 

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