Home » Turismo » Cuba: por un turismo amigable con el medio ambiente

Cuba: por un turismo amigable con el medio ambiente

Entrevista a la MsC. Lourdes Coya de la Fuente, especialista de la Dirección de Medio Ambiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba.

Lourdes, a manera de preámbulo, ¿podría referirse a la infraestructura con que cuenta Cuba para salvaguardar el medio ambiente y cómo se entrelaza con la rama del turismo?

Como premisa, el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma) es el encargado en Cuba de establecer la política concerniente al medio ambiente en todas sus aristas y ejercer el control de su cumplimiento. Cuenta con una Dirección de Medio Ambiente sobre la que recaen directamente estas acciones en el ámbito nacional. Se suma la Oficina de Regulación Ambiental y Seguridad Nuclear que, como su nombre indica, es el aparato regulatorio: realiza la inspección estatal, otorga licencias y autorizaciones.

Existe otro ente importante dentro del Sistema, la Agencia de Medio Ambiente, que es la coordinadora de estos tópicos desde el punto de vista científico y de innovación tecnológica. En su estructura están insertados institutos de investigación y equipos de estudios de macro proyectos, vulnerabilidad y proyectos internacionales.

De lo anteriormente explicado ya usted puede ver los tres elementos: política, regulación y ciencia.

Disponemos, además, de delegaciones territoriales y sus respectivas unidades de medio ambiente que conducen las mismas funciones explicadas para el Ministerio, pero en su ámbito de competencia local. Y hay un especialista en cada uno de los municipios del país que se ocupa de las funciones de nuestra institución en su conjunto, por lo que atiende, de hecho, la medioambiental.

¿Existen vías regulares que faciliten la conciliación entre las autoridades de ambos sectores de la política en pos de un turismo sostenible?

Seguro que sí. En el ámbito nacional hay grupos o comisiones constituidos para conciliar acciones o medidas sobre determinados aspectos, en dependencia de los cuales participan representantes de los Organismos de la Administración Central del Estado implicados; por supuesto, además del Ministerio de Turismo (Mintur) y el Citma.

Para ilustrar estos mecanismos de concertación de acciones conjuntas, podemos mencionar los grupos inter-organismos, coordinados por el Citma en la persona de su propia Ministra, Elba Rosa Pérez Montoya, que se reúnen periódicamente y a cuyas agendas se llevan los temas que requieren de decisiones al más alto nivel –la mayoría de ellos demandan, a su vez, del concurso de varias entidades. En el seno de esas reuniones las instituciones rinden cuenta sobre la evolución de un tópico específico y se toman las providencias pertinentes. A manera de comentario, recientemente revisamos la atención a las áreas protegidas, bajo la óptica de destinar mayor porcentaje de los ingresos derivados de la explotación turística, a la conservación de la propia zona.

Hay otros dispositivos, igualmente encabezados por autoridades de la máxima dirección del país –y la secretaría a cargo del Citma—, en los que también el turismo tiene alta incidencia, como la Comisión gubernamental de descontaminación de bahías,  y el grupo donde se analizan los contaminantes de las fuentes de abasto de agua potable.

Ahora bien, hay comisiones que sí atañen directamente a la industria turística como la de turismo de naturaleza, presidida por el titular del Mintur, Manuel Marrero Cruz, que examina asuntos concernientes a esta modalidad: respeto a la capacidad de carga de los sitios para que no se afecte el ecosistema; capacitación especializada de los guías; paquetes turísticos que deben ser aprobados con las regulaciones, disposiciones y licencias requeridas; cómo se revierten las ganancias en la propia conservación del sitio en cuestión… es decir, se ordena todo para que no se afecte el recurso natural al explotarlo turísticamente, y este es un producto que, como usted conoce, se está promoviendo y tiene gran aceptación ya que Cuba posee atributos suficientes para desarrollarlo. Similarmente funciona la comisión de náutica, encabezada por la Aduana General de la República, en la que intervienen igualmente el Mintur y el Citma.

Quiero referirme al recientemente creado Grupo de cambio climático, presidido por la titular del Citma, dentro del cual muchas entidades, incluido el Mintur, tienen misiones claves dentro del programa para el enfrentamiento a ese fenómeno, que tributan a la “Tarea Vida” –así denominada en Cuba.

Implican a este sector, asimismo, las comisiones de reordenamiento de los polos turísticos, centradas por el Instituto de Planificación Física (IPF), nicho que proporciona la intervención y vinculación de todas las instituciones involucradas en este importante renglón. Los destinos turísticos se valoran integralmente, se revisan sus expedientes, se hacen los planes de ordenamiento, se definen las ubicaciones para que no afecten las dunas.

Cuando se define que un determinado sitio puede ser un polo turístico, a partir de la propuesta que, lógicamente hace el Mintur, se prepara el expediente, conjuntamente con el IPF, que considera todos los elementos tales como las ubicaciones, las fuentes de abasto de agua, la conservación de los recursos naturales, entre otros; y ese plan de ordenamiento del destino se colegia con los entes implicados.

Obviamente, el Citma es partícipe de esa decisión. Máxime ahora con ante el cambio climático, tenemos muy en cuenta los estudios de vulnerabilidad que predicen las posibles transformaciones y afectaciones en años futuros; así, hay casos en que hemos indicado elevar una construcción por encima de la cota.

Hay otros mecanismos en los que el turismo está inmerso, en mayor o menor medida, como son las reuniones de focos contaminantes y de contaminación sonora; la identificación y seguimiento a los gastos de inversión para resguardar el medio ambiente, incluidos en el plan anual de la economía; y los planes generales de ordenamiento territorial y urbanos de los territorios de preferente uso turístico.

Sería interesante conocer las principales afectaciones, derivadas de la explotación turística, que inciden actualmente en esta problemática.

Ante todo, es bueno aclarar que, en general, estas deficiencias aplican a todos los destinos turísticos. En primer orden, tenemos el funcionamiento defectuoso de algunos sistemas de evacuación y tratamiento de residuales líquidos y problemas en la contratación para la disposición final de desechos sólidos; deterioro de conductoras de fuentes de abasto de agua potable y redes de distribución interna de instalaciones turísticas; insuficiente uso de fuentes renovables de energía y equipos de bajo consumo energético; y contaminación sonora generada en instalaciones extra-hoteleras.

Por otro lado, las malas prácticas unidas a los efectos del cambio climático evidencian escenarios donde se aprecia la degradación de ecosistemas de gran fragilidad como playas, arrecifes coralinos, manglares, bosques y otras áreas naturales que sostienen en gran medida la gestión turística.

¿Cuáles son las principales acciones e inversiones acometidas para ir paliando estas incidencias?

Al presente, el Citma está enfrascado mayormente en los gastos de inversiones para la protección ambiental. Cuando los organismos presentan sus gastos de inversiones, corresponde a este ministerio avalar los destinados a salvaguardar el medio ambiente y certificar que responden a programas priorizados del país.

Los recursos hay que invertirlos fundamentalmente en esas prioridades entre las que figura el cambio climático y nos concierne velar porque las medidas establecidas en tal sentido se incorporen al plan de la economía, y que no sean afectadas en casos que haya que reducir los financiamientos. Igualmente, tiene carácter prioritario el tratamiento de residuales contaminantes de las bahías y fuentes de abasto a la población.

Vale aclarar, por ser un tema cardinal, que está bastante controlada la degradación de la calidad de las playas y zonas costeras. Se han demolido las construcciones que estaban sobre las dunas, no solo las del Mintur. Desde que se concibe la nueva obra esto se toma en cuenta ese aspecto se evita la afectación a la duna y a veces se buscan alternativas más amigables.

En cuanto a los “pedraplenes”, es conveniente esclarecer que, tras la experiencia de Cayo Coco, se están construyendo con otros conceptos, bajo otras condiciones; incluso, el de Santa María ha ganado premios internacionales. Cuando se presenta una inversión de esa envergadura, desde la fase inicial se valoran todos los factores que puedan impactar el ecosistema, a fin de que se produzca la menor afectación posible.

No debemos dejar de mencionar el exitoso proyecto conocido como Sabana-Camagüey, iniciado en 1993 en la cayería Jardines del Rey, con el financiamiento del Fondo Mundial para el Medio Ambiente, en cuyo contexto se realizaron estudios sobre el polo turístico, la zona en sí, las construcciones sobre las dunas, el empleo de especies autóctonas, las fuentes de agua, el manejo integral costero y otros temas afines, en tanto coadyuvó a que las entidades involucradas accionaran a favor de esos objetivos.

Disminuir los efectos antrópicos sobre los arrecifes mediante el respeto de la capacidad de carga de los sitios de buceo y del sistema de anclaje establecidos; prohibir la pesca submarina de especies claves para la recuperación de los arrecifes coralinos; e integrar, en las estrategias sectoriales y territoriales, las medidas para reducir las vulnerabilidades identificadas, están entre los retos que tributan directamente a la explotación turística, del Programa Nacional sobre la Diversidad Biológica 2016–2020.

Se suma la instrumentación, por parte del Mintur, del Programa de recuperación y mantenimiento de playas con sus proyectos de obras complementarias, como parte del plan para implementar las Directivas para el Enfrentamiento al Cambio Climático.

A más del propio Citma y Mintur, ¿qué otros sectores están involucrados en este desafío?

Dado carácter multidisciplinario de esta problemática, diversas organizaciones cubanas estén de igual forma involucradas, a saber: los institutos de Planificación Física –instaura la política de reordenamiento– y de Recursos Hidráulicos –rector del recurso agua–; y los ministerios de Transporte (establece la política de transporte, incluyendo la vía aérea), de la Construcción (diseño, construcción y montaje), de Educación Superior (a cargo de la formación ambiental), de la Agricultura (principal administrador de áreas protegidas) y de la Industria Alimentaria, rector de los ecosistemas acuáticos y pesca.

¿De qué manera interviene su Ministerio para conciliar la defensa del medio y el turismo en el proceso inversionista cuando se incorpora la inversión extranjera?

Es sabido que el país tiene muy bien definida su estrategia de inversión extranjera apoyada en un decreto rector del proceso inversionista, el que transita por diferentes fases que incorporan los elementos de protección ambiental, hasta la licencia y los controles sanitarios. Como Citma, participamos desde la concepción de la idea del negocio, en la revisión pormenorizada de los expedientes y en la evaluación del impacto; estrategia que es válida para todas las ramas de la economía.

Como usted conoce, la Organización Mundial del Turismo designó a 2017 como Año del Turismo Sostenible, ¿concurre el Citma en este acontecimiento?

Hay que decir que acompañamos al Mintur en todas las actividades que se generen a propósito de esta celebración. Además, ya como gestión propia del Citma, el Día Internacional de la Diversidad Biológica, el pasado 22 de mayo, dedicamos un espacio a promover la vinculación entre la protección del medio ambiente y la explotación turística, a tono con el Año del Turismo Sostenible.

 proyecciones… 

Estamos trabajando mancomunadamente con el Mintur en su estrategia ambiental 2017-2020 -compatibilizada con la nacional–, que persigue metas importantes con respecto, por ejemplo, al cambio climático, a la restauración y rehabilitación de ecosistemas, incluidas las playas, que en definitiva son fuentes explotadas por el sector; así como al empleo de vegetación autóctona en la jardinería de las instalaciones.

Tenemos un fuerte vínculo también en la preservación de las áreas protegidas, donde se desarrolla el turismo de naturaleza; y en la implementación de medidas tempranas con vistas a prever, desde ahora, las acciones necesarias para contrarrestar los efectos sobre el cambio climático, sobre todo en los litorales, el Malecón habanero (en obras en ejecución, como el Hotel Prado y Malecón, así como en otras aún en fase de proyecto) y los cayos, que son ecosistemas muy frágiles.

Comentarios