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Crece 11% inversión extranjera directa en Dominicana

Según el estudio, detrás de los importantes montos de inversión extranjera directa atraídos por el Caribe están las activas políticas de promoción aplicadas por los países de la subregión.

Según el estudio, detrás de los importantes montos de inversión extranjera directa atraídos por el Caribe están las activas políticas de promoción aplicadas por los países de la subregión.

Chile/República Dominicana.- En 2014 los flujos de inversión extranjera directa (IED) hacia República Dominicana crecieron en 11%, informó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en su último informe anual “La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2015”, presentado en la sede del organismo en Santiago de Chile.

Mientras, en América Latina y el Caribe estos flujos se redujeron en 16% hasta alcanzar los US$ 158.803 millones.

En ese contexto, el crecimiento del IED en Dominicana es muy significativo y aún más, si se considera que en su región, el Caribe, el flujo de IED cayó en 4,7%, al alcanzar los US$ 6.027 millones. “La República Dominicana y Trinidad y Tobago son los mayores receptores de IED, ya que absorben el 37% y el 23% de las entradas totales, respectivamente”, dice la CEPAL. Desde 2008 los ingresos de IED al Caribe han caído un 37%.

El informe de la CEPAL analiza la situación de 16 Estados miembros del Caribe. República Dominicana es la principal economía y la mayor receptora de IED en la subregión (21% va a recursos naturales, 26% a manufacturas y 23% a turismo). En 2014 recibió 2.209 millones de dólares, 11% más que en 2013, aunque lejos de los más de 3.000 millones de dólares recibidos en 2012.

Le siguen Trinidad y Tabago, que en 2014 sumó 1.394 millones de dólares (30% menos que en 2013), Jamaica, que obtuvo 699 millones de dólares (un aumento de 7 %) y Bahamas, con 374 millones de dólares (9% menos que en 2013). Cuba, por su parte, actualizó en 2014 su legislación sobre inversión extranjera con el objetivo de mejorar el atractivo del país en esta área y entregar mayor protección a los inversionistas. Actualmente las mayores inversiones son cofinanciadas por el Estado, aunque se observan con atención los cambios que podría traer el actual acercamiento diplomático con Estados Unidos.

Según el estudio, detrás de los importantes montos de inversión extranjera directa atraídos por el Caribe están las activas políticas de promoción aplicadas por los países de la subregión. Estas políticas van desde acciones para mejorar el clima de negocios hasta el uso de medidas financieras para estimular el ingreso de IED, como exenciones de impuestos a la renta y de tasas aduaneras. Al analizar la evidencia disponible sobre el impacto de estos incentivos, el organismo recomienda a los países del Caribe revisar su utilidad teniendo en cuenta los altos costos fiscales que estas medidas están representando para las economías y la competencia que protagonizan los países para adjudicarse los distintos proyectos.

El porcentaje de inversión extranjera directa como proporción del PIB que recibe el Caribe es relativamente alto en comparación con otras regiones del mundo, indica el estudio. En promedio, estos flujos representan 4% del Producto Interno Bruto (PIB) de la subregión (y más de 10% en algunas de sus economías), mientras que en el resto de América Latina se ubican bajo el 3%. Esta dependencia, sumada a la concentración en términos de sectores de destino (turismo y recursos naturales) y países de origen (principalmente Canadá y Estados Unidos), hace a los países del Caribe altamente vulnerables a las variaciones en los flujos de IED, subraya el documento.

Un aspecto a tener en consideración es el hecho de que, en promedio, las salidas de utilidades derivadas de la inversión extranjera directa son equivalentes a más de tres cuartos de las entradas de IED al Caribe, especialmente en países como Barbados, Suriname y Trinidad y Tabago.

En este sentido, la CEPAL alienta a los países a avanzar hacia una política coordinada de promoción de la IED, partiendo de la base de que, más que atraer mayores montos, lo importante es el impacto de estos flujos sobre la diversificación productiva y su convergencia con los planes nacionales de desarrollo a largo plazo basados en la igualdad de derechos y la sostenibilidad ambiental.

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