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El compromiso del turismo con la sostenibilidad

El compromiso del turismo con la sostenibilidad

Foto: TTC

De esa forma tituló la conferencia magistral ofrecida en la primera jornada de Turnat 2017 la Dra Ana Báez, presidenta de Turismo & Conservación de Costa Rica, quien alertó sobre la importancia de un desarrollo amigable con el entorno que permita legar un futuro mejor a la humanidad, propósito en el que la industria turística juega un papel fundamental.

A fin de exponer el interés mundial de lograr un planeta que armonice desarrollo económico y progreso social, citó la especialista, en primer lugar, la Agenda de 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de Naciones Unidas (ONU) relacionados con poner fin a la pobreza, al hambre, la seguridad alimentaria, la salud y bienestar de las sociedades, educación inclusiva y de calidad, igualdad de género y el empoderamiento de mujeres y niñas, garantizar disponibilidad de agua, a una energía segura, promover el crecimiento económico sostenido, construir infraestructura resilente, reducir desigualad entre los países, lograr ciudades y asentamientos inclusivos y sostenibles, modalidades de consumo sostenible, medidas para combatir el cambio climático, uso sostenible de recursos marinos, proteger y promover el uso sostenible de los recursos terrestres, promover sociedades pacíficas e inclusivas y fortalecer los medios de promoción del cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible.

Se refirió la especialista a la necesidad de hacer un cambio en el desarrollo de las sociedades que genere calidad de vida, llevar el concepto de riqueza a un concepto de bienestar.

A industria turística no es escapa a dicho imperativo. ¿Qué pasaría si no cambiamos de actitud? Expuso la Dra Ana Báez que si mantenemos el modelo de turismo de hoy para el 2050, requeriríamos de 154% más de consumo de energía, las emisiones de gases de efecto invernadero aumentarían a un 131%, el consumo de agua a 152%, y la disposición final de residuos sólidos crecería en 251%.

Como ejemplo de las iniciativas para contribuir a un desarrollo sostenible citó el proyecto costarricense que aplica el índice del progreso social a los centros turísticos y se ha implementado en una treintena de ellos para medir el impacto de la actividad turística en la vida de las comunidades y regiones a fin de chequear el necesario equilibrio entre ambos elementos. El proyecto fue premiado este año por la OMT.

Y es que la disposición de cada sector también es relevante en ese empeño. De acuerdo con la Dra Ana Báez, estadísticas recientes, muestran que los millennials (21- 34 años) y la Genereación X (35-49) son los grupos etáreos que más apuestan por la sostenibilidad: pagarían extra por productos sostenibles; verifican etiquetas en los empaques para asegurarse de su impacto social y ambiental; y prefieren trabajar para una empresa sostenible. En tanto, los Baby Boomer (50-64), la Generación Z (menores de 20) y la Silent Generation (más de 65) son los más apáticos en ese orden.

El llamado a lograr la sostenibilidad en el sector ya tiene su historia. Afirmó el World Travel & Tourism Council en su informe de 2015 que “Los próximos 20 años se carcaterizarán por una ttal integración de nuestro sector en temas relacionaods con el cambio climático, incluyéndolos en la estrategias d negocios, apoyando la transición global hacia una economía baja en emisiones, fortaleciendo la resiliencia a nivel local con los riesgos del cambio climático, promoviendo el valor de un viaje responsable y el enverdecimiento de la cadena de valor”.

Apoya tal reflexión Ana Báez al recordar que el turismo sostenible ofrece experiencias únicas y personalizadas, y evita crisis por exceso de visitación, no expone en exceso los recursos ya que grandes grupos de viajeros ponen en peligro los destinos naturales y patrimoniales. Como ejemplo citó el caso de Machu Picchu, que ha debido poner límites a su explotación turística para evitar daños al lugar.

La especialista recomienda para Cuba: mantener un monitoreo continuo sobre áreas protegidas y sitios de patrimonio; mejorar la caída de los servicios, de la experiencia el recurso para ser competitivo; proyectar ante los nuevos escenarios los recursos y la capacidad de atender los impactos; y alinear fuerzas entre la política nacional y las agendas internacionales de sostenibilidad.

En resumen, se impone lograr que el turista se lleve no solo una experiencia sino un cambio de actitud para su vida.

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