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Cuba presta para la temporada alta

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Cuba presta para la temporada alta

Manuel Marrero (izquierda); junto al consejero de Turismo de la Embajada de Cuba en el Reino Unido, Joel Hernández (derecha); y la Embajadora de Cuba en el Reino Unido, Teresita Vicente Sotolongo. Texto y Fotos: Josefina Pichardo. TTC

Con el propósito de actualizar a los asistentes a la feria World Travel Market (WTM 2017), sobre la total recuperación de los destinos turísticos de Cuba tras el paso del huracán Irma, así como del desarrollo del turismo en ese país, el ministro de Turismo de Cuba, Manuel Marrero Cruz, realizó una presentación en el North Gallery Room 6, del Excel Exhibition Centre de Londres.

De su exposición resalta la ratificación de que Cuba mantiene su propósito de cerrar el ejercicio 2017 con 4,7 millones de visitantes; de hecho, el propio día que dictó su conferencia, 6 de noviembre, la Isla arribó a los cuatro millones de turistas.

Cuba inició la temporada alta el 1ro de noviembre garantizando los estándares internacionales y con todos los destinos del país 100% operativos, afirmó el titular, al reabrir sus puertas Cayo Santa María, Cayo Coco y Cayo Guillermo, que eran los únicos cerrados hasta entonces por haber sido los más afectados por el fenómeno meteorológico.

En términos generales, el trabajo realizado no solo se limitó a recuperar los efectos del huracán, sino que las instalaciones han recibido los beneficios de una restauración general que mejora sus condiciones. Las playas también, afortunadamente, arrojan un saldo positivo pues la fuerza del huracán trasladó mucha arena hacia el litoral que mejoraron e incluso se crearon algunas áreas nuevas.

Marrero comentó que cuando Irma pasó por Cuba, el 88% de los turistas que estaban alojados, se hallaban en zonas de riesgo de la costa norte, lo que obligó a evacuarlos. En general, todos los destinos fueron afectados, algunos más que otros. A la rápida recuperación contribuyó que se detuviera la construcción de nuevos hoteles, aprovechado la mano de obra y recursos para reparar y recuperar las instalaciones afectadas; los servicios de electricidad, agua y comunicaciones se restablecieron en breve; los aeropuertos y “pedraplenes” (carreteras sobre la mar que unen las cayerías con tierra firme) fueron abiertos; y a que se contara con los recursos financieros necesarios –todos los hoteles están asegurados.

No obstante, las autoridades del turismo de la Isla tuvieron que desarrollar un programa de promoción encaminado a contrarrestar una malintencionada campaña mediática centrada en el mensaje de que Cuba no estaba en condiciones de afrontar la temporada alta.

Más adelante, actualizando al auditorio sobre la situación comercial del sector turístico cubano, explicó que septiembre fue el único mes que registró decrecimiento, del orden del 14%. “En octubre comenzamos a recuperarnos y ya crecemos un 4,7%; en el día de hoy [6 de noviembre] arribamos a los cuatro millones de visitantes 54 días antes que en 2016, a pesar del huracán”.

Ofreció una rápida panorámica de los atributos de Cuba: un pueblo hospitalario y educado, principal atributo, que alcanza el mayor ranking; seguridad del destino, uno de los más seguros países del mundo, sin crimen organizado ni carteles de drogas; rico patrimonio histórico cultural, que incluye nueve sitios declarados por la Unesco Patrimonio de la Humanidad; 14 parques nacionales que están hoy en función del turismo, 257 monumentos nacionales –varias instituciones turísticas ostentan esa categoría, tal es el caso del Hotel Nacional.

Desde el punto de vista evolutivo, a partir de que Cuba decidiera apostar por el turismo internacional como una opción en apoyo al desarrollo económico, a principios de la década de los 90, el destino recibía unos 340 000 visitantes y se contaba con unas 18 000 habitaciones mayormente de 3 estrellas. “Ya el año pasado sobrepasamos la cifra de cuatro millones de visitantes (…) y al presente contamos con 366 hoteles y 68 000 habitaciones, un 69,4% de 4 y 5 estrellas, a las que se suman más de 22 000 habitaciones en casas privadas que se dedican al arrendamiento”.

Al referirse a los móviles de viaje, según las encuestas realizadas a los clientes, informó que el primero es cultura y patrimonio (27,5%), lo que significa que se ha diversificado la oferta pues anteriormente la mayoría iba a Cuba por la playa, que actualmente aporta el 24,5%; el pueblo cubano representa un 22,1%, y la seguridad del destino, un 12%.

“Una de las prioridades de Cuba es continuar elevando la calidad de los productos”, afirmó e ilustró con algunas cifras: 41% de los turistas que visitan el destino es repitente; los que más repiten son los cubanos residentes en el exterior, canadienses e italianos, y entre ellos un 31,8% ha viajado a Cuba cinco o más veces; en particular, le están dando seguimiento a matrimonios que han visitado la Isla más de 200 veces, mayormente procedentes de Canadá.

En cuanto al nivel de satisfacción general, sumando todos los indicadores, se logra un 93,6% y el 95,7% expresa que sí recomendaría a Cuba. Un 83,5% de los clientes considera que la relación costo/calidad es adecuada.

El tema cardinal de la inversión extranjera también fue abordado por el Ministro, ratificando que Cuba está abierta a esta modalidad: la cartera de oportunidades en el sector del turismo incluye 140 proyectos, cifra que “queremos incrementar”, dijo. Como objetivos, se dirige en pos de renovar y actualizar la capacidad habitacional, sobre la base de que la ley permite invertir en materia de reparación; en segundo lugar, interesa la construcción de nuevos hoteles.

Agregó que el país está promoviendo una nueva política, que es el desarrollo inmobiliario asociado al turismo y en particular a los campos de golf a fin de convertir a Cuba en un destino de golf. Afirmó que existe una demanda alta de estos desarrollos inmobiliarios, pues es una oportunidad de que cualquier persona del mundo pueda comprar una vivienda en Cuba –la actual Ley de la Vivienda no lo permite, pero por esta vía de los inmobiliarios en los destinos turísticos asociados, los extranjeros sí podrán comprar una casa en el país. También manifestó que se prioriza la construcción de parques temáticos de alta tecnología.

Cuba presta para la temporada alta

La conferencia contó con una amplia participación de profesionales interesados en conocer sobre el destino.

Marrero confirmó que los contratos de administración y comercialización es la modalidad predominante de inversión extranjera en el turismo: al presente, 20 compañías hoteleras internacionales operan 43 252 habitaciones (63,6% del total del país), mediante 88 contratos de administración. Entre los ejemplos citados por Marrero de hoteles en ejecución, destacan: Meliá Internacional de Varadero, con 934 habitaciones, en construcción sobre el área donde estaba el otrora Internacional, pero que hubo que demoler pues estaba construido sobre la arena, dando paso a este, más moderno, reubicado fuera de la duna; Iberostar, Hotel Packard, en el Paseo del Prado; y Accor Hotel Prado y Malecón.
“El turismo es el sector de la economía cubana con mayor capital asociado a la inversión extranjera”, refrendado en 27 empresas mixtas que operan 4 505 habitaciones de 4 y 5 estrellas.

Al presente, están constituidas cuatro empresas mixtas asociadas al desarrollo de inmobiliarias, algunas de las cuales entrarán en fase constructiva en 2018. La pionera fue Carbonera con la London & Regional, del Reino Unido; la segunda, Bellomonte, en La Habana del Este, con la firma china Beijing Enterprises; la tercera, en Punta Colorada (Pinar del Río), con la empresa catalana Playa Golf & Resorts, llamada a ser no solo uno de los mayores desarrollos en Cuba sino también en el mundo. La última, que se acaba de constituir, es en El Salado, cercano a la Zona Especial de Desarrollo Mariel, en conjunto con el grupo español Globalia.

Además, anunció que hay otras dos negociaciones en proceso con empresas británicas: Real Estate Project, en Camarioca, cerca de Varadero, y Rancho Luna Punta Barrera, en Cienfuegos.

El mercado británico es particularmente importante para Cuba por ser uno de los principales emisores, que alcanzó su valor máximo en 2006, cuando envió a Cuba 211 075 turistas; luego de una regresión, se ha ido recuperando y en 2016 cerró con 194 815. En lo que va de año han visitado Cuba unos 175 000 ingleses, que implica un crecimiento del 9%.

Justo por el comportamiento del mercado británico se le dedicará FITCuba 2018, a celebrarse del 2 al 5 de mayo en Cayos de Villa Clara, particularmente en Cayo Santa María.

Marrero enfatizó la importancia de lo que se está haciendo en la fase preparatoria de FITCuba 2018. Para dar respuesta a la demanda existente, se están construyendo 11 hoteles en cinco ciudades patrimoniales de los municipios próximos a Cayo Santa María, dos en Sagua la Grande, que se lanzará como destino turístico de circuitos, y se construyen tres hoteles más en Cayo Santa María, los que estarán listos para FITCuba.

Actualmente se construyen 63 nuevos hoteles que agrupan 10 822 habitaciones; este año concluyen 17 nuevos hoteles con 4 685 habitaciones, y en 2018, 35 hoteles con 3 505 habitaciones.

Como proyección, el Ministro de Turismo anunció que se prevé construir, entre 2016-2030: 103 000 habitaciones, 23 proyectos náuticos, 24 proyectos de golf y 47 de recreación y aventura.

Los principales escenarios son: península Ramón de Antilla, donde ya se construyó la infraestructura y se empezaron los hoteles; Cayo Sabinal, Paredón Grande, Cayo Las Brujas, Trinidad, Santiago de Cuba y La Habana.

Para concluir su ponencia, Marrero expuso las principales prioridades del sector del turismo en Cuba: continuar elevando la calidad de los servicios; desarrollar nuevos productos; construir nuevos hoteles de alto estándar en La Habana y otras ciudades; incrementar la comercialización y promoción del destino sobre la base de sus atributos y potencialidades; generalizar el empleo de las nuevas tecnologías; promover el turismo náutico, de eventos e incentivos, de circuitos y recorridos, cultural, de salud y de naturaleza (para el cual Cuba posee excelentes escenarios); continuar desarrollando la modalidad del turismo privado, tanto las habitaciones de renta como los restaurantes paladares; impulsar el desarrollo inmobiliario asociado a golf; y, esencialmente, promover a Cuba como “un turismo de paz, salud y seguridad”.

 

 

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